Nos encargamos de enseñar a los niños, pero también debemos escuchar lo que nos pueden aportar ellos, incluso de negocios. El tiempo hace que borremos algunos de los principios que teníamos de pequeños, y que realmente estaría bien volver a recordarlos.

1. Cualquier recompensa es todo un tesoro.
Con el tiempo nos volvemos más inconformistas, y no le damos valor a algunas cosas que sí que lo tienen. No está bien que nos conformemos con poco, y los niños tampoco lo hacen, pero debemos saber apreciar lo que tenemos.

2. No tener miedo de caer.
Cuanto más mayores somos, más distancia vemos respecto al suelo, y más miedo nos da rompernos los huesos. Si trasladamos esta experiencia a los negocios, de niños aprendimos que después de caer, siempre hay que levantarse. Y sobre todo, que para aprender, hay que arriesgarse a poder caer.

3. Saber relacionarse.
Cuando eres niño, relacionarse no es ninguna dificultad (aunque depende de la personalidad de cada uno), ya que se hacen amigos con mucha facilidad. Hay que perder el miedo a relacionarse en el mundo de los negocios, ya que puedes hacer contactos que sean muy válidos para tu empresa.

4. La economía del trueque.
Sí, con los años va avanzando, pero los niños comienzan a crear su propio sistema económico cambiando cromos, juguetes o incluso bocadillos en el recreo. Recuerda esas primeras negociaciones para aplicarlas en el presente.

5. Y los niños nos recuerdan que siempre, siempre, se puede aprender algo más de nuestros mayores.
Con el tiempo, muchos olvidan que sus mayores tienen parte del mérito de lo que se han convertido en la actualidad. Sea quien sea el encargado de tu educación, no creas que cuando se convierten en ancianos dejan de poder enseñarte cosas.
Siempre ten las orejas muy abiertas, porque pueden aportarte conocimientos (sobre los negocios y sobre la vida) que no aprenderás en otro sitio. Los niños saben que su referente es aquel que se ocupa de cuidarles, no olvides nunca seguir escuchando a aquel que te cuidó de pequeño.