Trabajadores tóxicos que terminan desequilibrando la empresa. No debes permitir que estas personas, por muy buenos profesionales que sean, terminen ocupando un puesto en tu compañía.

“El estrella”. Seguramente sea muy bueno en su trabajo, y lo sabe. Es más, normalmente ese perfil de trabajador se cree mejor de lo que es. ¿El fallo? Seguramente querrá encargarse de tareas en las que se pueda atribuir el mérito, pero no participará en el trabajo en equipo. Además, su personalidad puede causar molestias y problemas entre los compañeros.

“El sabelotodo”. También se le puede llamar “arrogante”, porque seguramente lo sea. Es aquel que se cree que ya no tiene nada que aprender. Llevará la contraria a sus compañeros solo por destacar como el que más sabe. Además, su creencia de superioridad hará que no se esfuerce al cien por cien en su trabajo.

“El criticón”. Es fácil de reconocer, ya que seguramente pase más tiempo en la sala de descanso o en la cafetería que en su puesto de trabajo. Los criticones destacan por hablar mal de sus compañeros, de la empresa, y de lo que se les ponga por delante. No confíes en ellos nunca.

“El falso trabajador”. Es un perfil difícil de reconocer, pero que (por desgracia) existe en muchas empresas. Siempre parece que está ocupado haciendo cosas, se queja de que trabaja demasiado, pero… ¿Realmente lo hace? Seguramente sus compañeros estén cansados porque estos “falsos trabajadores” solo intentan aparentar delante de los jefes, pero luego realmente intentan librarse de todos los “marrones”.

“El justiciero”. Nos parece perfecto que los trabajadores conozcan sus derechos y que luchen por ellos, pero la figura del justiciero ve injusticias dónde no las hay. Siempre está en el departamento de recursos humanos obsesionado haciendo exigencias, pero ¿realmente tiene tiempo de desempeñar sus tareas si está tan ocupado con las supuestas injusticias?