La ansiedad y la depresión impiden no solo que los empleados alcancen su máximo potencial sino que además reducen la productividad y el crecimiento económico.

Un año: el 2030, para el que están fijados los objetivos de la Agenda para el Desarrollo Sostenible, y un Plan de Acción: el que engloba a gobiernos, sociedad civil y sector privado. Hay consenso en que una mayor inversión en seguridad y salud en el trabajo puede ayudar al logro de todos los objetivos, en particular el 3º, que busca garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos, y el 8º, que protege los derechos laborales y promueve un entorno de trabajo seguro y sin riesgos para todos los trabajadores.

Con ese objetivo nace el Grupo de Acción de Salud y Sostenibilidad que se constituye a través de Forética –asociación de empresas y profesionales de la responsabilidad social empresarial–. “Integrar los aspectos vinculados a la salud mental en la estrategia de sostenibilidad de las empresas disminuye riesgos y potencia su competitividad”, declara a ‘Forbes’ Germán Granda, director general de Forética. Al proyecto ya se han incorporado 21 grandes empresas. Chiesi, MSD, Quirón Salud, Reale Seguros y Sanitas lo lideran, y como miembros observadores participan: Deloitte, Bayer, GSF, OHL o Johnson & Johnson, entre otros.