“Tras los claros compromisos del Acuerdo de París para reducir las emisiones es inevitable que la implantación de políticas en este sentido impacten materialmente en el sector de los hidrocarburos, ya que es uno de los mayores generadores de emisiones”, indica el documento.

La agencia de calificación destaca que la demanda de petróleo y gas está “amenazada por los avances tecnológicos en el sector de la automoción y del almacenamiento de la energía”, al mismo tiempo que se desarrollan combustibles cada vez más limpios basados en energías renovables. “Estas tecnologías están todavía en la fases tempranas de adopción, pero las preferencias de los consumidores han comenzado a cambiar, con un renovado interés por la alternativa a los carburantes en el caso de los turismos”, insiste Moody´s.

Sobre esta cuestión, el vicepresidente y analista senior de la agencia, John Thieroff, indica que “los altos costes de los proyectos a largo plazo de la industria del petróleo y el gas pueden estar en riesgo de encallar generando significativos desafíos en la planificación a largo plazo y en las estrategias de inversión de las compañías inmersas en proyectos de desarrollo de exploración a gran escala”.

La clave para determinar el impacto que estos riesgos tendrán en cada una de las compañías será la capacidad de generar rentabilidad con una estrategia adecuada en el reparto de los activos en el mix de producción energética que permitan a cada empresa adaptar su perfil financiero al nuevo escenario, concluye Moody´s.