1. Si comenzar o no con el negocio
Es el paso más complicado que tendrás que dar. Supone invertir en tu idea y trabajar en ella para desarrollarla. Céntrate en conseguir tus objetivos para saber si realmente quieres iniciar tu trayectoria empresarial. Si tienes seguridad en tu negocio y crees que puede triunfar, adelante. De lo contrario, espérate a tenerlo todo más claro y sigue formándote.

2. Si contratar a más empleados
Al principio querrás hacer todo el trabajo con el menor número de profesionales pero, conforme avances, puede que te surjan las dudas. Quizás es mejor destinar parte de tus ingresos a contar con personas cualificadas que desarrollen un trabajo especializado. Aunque ahora sea un desembolso de dinero, con el tiempo, se verán los resultados y lo agradecerás.

3. A qué tipo de cliente te diriges
Para que tu empresa pueda ofrecer un mensaje personalizado que capte la atención de clientes tienes que saber bien a quién va destinado. Se trata de determinar cuál es tu público y saber adaptarte a ellos. Es un paso esencial que te facilitará el camino para más efectiva y te ayudará a expandir tus productos a través de la vía correcta.

4. Si ampliar el ámbito de la empresa
No es una decisión que podrás tomar rápidamente, de hecho, es una de las más importantes a las que te tendrás que enfrentar. Tendrás que evaluar las condiciones del mercado, si cuentas con el material necesario, la calidad de tus productos e incluso la competencia que te rodea. En base a esto, tus pasos escogerán una dirección u otra.

5. Si abandonar o volver a intentarlo
El miedo a fracasar siempre va a estar en tu mente. A veces, el no ver los beneficios tan pronto como esperabas o que tu producto no tenga el impacto estudiado pueden hacer que pienses en dejarlo todo. En este caso, tiene que prevalecer la valentía para volver a intentarlo una vez más. Eso sí, a veces, parar es una decisión que también puede ser acertada. Aquí juega un papel importante la motivación y el punto en el que te encuentres.