Los gigantes de Silicon Valley están dejando sentir su influjo en muchos de los sectores tradicionales que están atravesando una intensa transformación digital y la energía, con cientos de miles de millones de euros en juego, no es una excepción. La gran pregunta es hasta qué punto pueden contribuir a cambiarlo y cómo podrían hacerlo a medio plazo.

Amazon, Google, Facebook o Apple han motivado la disrupción de muchas grandes empresas que han visto tambalearse sus cimientos en los últimos años, y de otras tantas que temen ser las siguientes. El primer gran cambio lo han provocado, simplemente, triunfando con sus innovadores modelos de negocio. Bruno Chao, managing director de Accenture Resources en España, recuerda así que “durante décadas las compañías han estado mayoritariamente orientadas a la gestión eficiente de sus activos y han dejado en un segundo plano al cliente”. Ahora, sigue, “Google o Amazon han cambiado por completo la experiencia de los clientes y esto ha hecho que sus expectativas a la hora de recibir un servicio y/o consumir un producto se hayan transformado por completo”. La energía, concluye, “no se escapa de este cambio de paradigma”.

La segunda gran transformación tiene que ver con la manera en la que se conoce a ese cliente: mediante la gestión y el análisis de los datos que sirven en bandeja las tecnologías propias del big data y la inteligencia artificial. De este modo, por ejemplo, las comercializadoras y distribuidoras de energía, sigue el experto de Accenture, pueden “entender mejor a sus consumidores, ofrecerles nuevos productos y servicios completamente personalizados y proporcionar una experiencia distinta a través de canales digitales”. En paralelo, la digitalización y los datos alimenta ya un salto de eficiencia en la gestión de las infraestructuras -plataformas petrolíferas, refinerías, parques eólicos, huertos fotovoltaicos, etcétera- porque la información que genera la sensorización de las máquinas abarata los costes de operación y mantenimiento.

Aquí los gigantes tecnológicos están bien posicionados. Los dos proveedores de almacenamiento y análisis de datos masivos que lideran, con diferencia, el mercado mundial son Amazon Web Services (propiedad de Amazon) y Azure (propiedad de Microsoft). Además, Google cerró en junio un acuerdo con Repsol para maximizar el rendimiento de su refinería en Tarragona mediante el big data.

Carísimas celestinas

Otro gran frente de transformación del sector energético que alientan los gigantes de Silicon Valley pasa por la posibilidad de que se conviertan en los intermediarios entre las empresas y sus clientes finales. Así, los consumidores podrían contratar desde Facebook o Google los servicios energéticos que más les convengan (Google y Facebook conocen mejor a sus clientes que muchos operadores de electricidad) y contar con el asesoramiento de robo-advisors para desbrozar las distintas ofertas y compararlas con más transparencia. Los nuevos sistemas y modelos de pago y cobro mediante blockchain ayudarían a abonar el servicio a un coste competitivo.

Todo esto colocaría a las eléctricas en una posición parecida a la de los medios de comunicación, porque se verían obligadas a pagar un elevado peaje a unos intermediarios que les permiten acceder a sus clientes potenciales y efectivos sin compartir con ellas todos sus datos. Los medios creyeron que la relevancia de sus contenidos, que nadie sabía producir y distribuir mejor, los salvaría de cualquier rival, incluido el periodismo ciudadano, y de la influencia determinante de cualquier intermediario, desde los distribuidores de prensa hasta los quioscos digitales de Apple y Android. Las eléctricas podrían caer en un error parecido si llegaran a creer que Google o Facebook nunca competirán con ellas porque no producen electricidad.

Y del símil se pueden sacar más conclusiones. Hasta hace sólo 20 años, los principales generadores y distribuidores de contenidos con audiencias masivas eran los periodistas, pero internet y las grandes tecnológicas demolieron las barreras de entrada y ofrecieron a millones de personas la posibilidad de crear sus propios contenidos y de llegar, si se movían con habilidad, a públicos enormes. Los gigantes de Silicon Valley, y plataformas digitales muy musculadas de comercialización de energía en España como Holaluz https://www.holaluz.com/, pueden facilitar a millones de personas la producción y la venta de su electricidad.

Bruno Chao, de Accenture Resources en España, advierte en ese sentido de que “la microgeneración, las microredes, los contadores inteligentes y las baterías rompen barreras de entrada por complejidad tecnológica y por coste y, sobre todo, empoderan a los clientes a hacer su propia gestión de la energía”. Según el CEO del grupo tecnológico Kiatt http://es.kiatt.com/, Manuel Fuertes, todo ello permitirá que la energía “no se desperdicie y que podamos reutilizarla a nuestro antojo, o bien redistribuirla o venderla”.

La última gran transformación del sector de la energía que protagonizan los cíclopes tecnológicos la están impulsando con su propio consumo. El año pasado, los cuatro mayores usuarios empresariales de energías renovables fueron, según Bloomberg New Energy Finance, Google, Amazon, Microsoft y Apple. El poder de su imagen en el mercado, que ha empujado a otras empresas a hacer lo mismo, y la enorme sed eléctrica –muy verde– de sus centros de datos están reduciendo, poco a poco, el protagonismo absoluto del que habían disfrutado los combustibles fósiles hasta ahora.