Esta supremacía, unida a que controla otras plataformas de comunicación, como YouTube y Gmail, y el sistema operativo Android, ha colocado al gigante de internet en una posición de poder que ha activado las alarmas entre expertos y reguladores.

“Las grandes empresas como Google, Microsoft o Facebook crean una especie de monopolio basado en datos y en la calidad de los algoritmos entrenados con ellos, simplemente porque tienen una enorme cantidad de datos y los mejores data scientists”, advierte Richard Benjamins, embajador de Datos e Inteligencia Artificial de Telefónica.

Una hegemonía que les permite influir en aspectos como la visibilidad de las empresas que ofrecen sus servicios en internet –y, por tanto, en su éxito entre los usuarios– y la opinión pública. Un influjo que puede llegar a convertirse en manipulación.

El año pasado, la Comisión Europea impuso la mayor multa de su historia a Google: nada más y nada menos que 4.343 millones de euros por obtener ventajas competitivas en Android aprovechando su dominio. Además, Bruselas ha pedido a la compañía que acabe con todas las prácticas que violan las normas antimonopolio de la Unión Europea si no quiere recibir multas valoradas en hasta el 5% del volumen de negocios mundial medio diario de Alphabet, la matriz corporativa de la empresa del buscador.

Aunque es la más cuantiosa hasta la fecha, no es la primera vez que Google se ve obligado a rendir cuentas por conductas de este tipo. La Comisión Europea le sancionó en el 2017 con 2.400 millones por vulnerar la competencia en el mercado de las búsquedas por internet y mantiene una tercera acusación contra el gigante estadounidense por abusar de su posición dominante en su plataforma de publicidad AdSense. Otros nombres, como Microsoft y Facebook, también han recibido multas millonarias por abuso de poder.

Mientras tanto, a la red social de Mark Zuckerberg no paran de lloverle críticas por seguir contribuyendo, de manos de sus algoritmos, a la divulgación de noticias falsas o publicaciones que fomenten la violencia, a pesar de sus supuestos esfuerzos por luchar contra ellas.