La inversión Socialmente Responsable (ISR) es aquella que tiene en cuenta criterios éticos, sociales y medioambientales a la hora de seleccionar activos.Y eso se hace, además, sin perder de vista el criterio de la rentabilidad. En la actualidad son los inversores institucionales los que más apuestan por este tipo de inversión, aunque su crecimiento en España en los últimos años ha sido muy importante en este segmento, no lo ha sido tanto entre el ahorrador más pequeño.

Francisco Javier Garayoa, director de Spainsif una institución sin ánimo de lucro constituida por entidades interesadas en pro- mover la Inversión Socialmente Responsable en España, ofrece a Forbes las cifras que dan constancia de esta evolución. En España en el año 2002 el mercado ISR contaba con 80 millones de euros bajo gestión para pasar en 2016 a 169.359 millones de euros. En la institución afirman que desde 2014 ha crecido a ritmos del 16,3%, por encima del 13,6% en que ha aumentado el dinero invertido en fondos de pensiones y de inversión en nuestro país. No se trata de una cantidad despreciable si se tiene en cuenta que corresponde al 47% del total del mercado de instituciones de inversión colectiva y fondos de pensiones de España. Casi todo está en manos de los institucionales porque el minorista apenas representa un 17% del mercado, según el último Informe de Vigeo Eiris, una consultora global de ISR, de finales de 2016. Un porcentaje muy inferior al de países como Francia, Reino Unido, Suiza y Países Bajos, en los que representa el 68% del total de activos bajo gestión.

Como explica a Forbes Susana Peñarrubia, Head of ESG Integration de la gestora alemana Deutsche Asset Management, “la inversión responsable está en España todavía por detrás de la mayor parte de los países europeos. Sólo Austria, Finlandia y Polonia tienen menos activos”. Uno de los problemas, quizá, es que el inversor de a pie no tiene aún muy claro qué es la ISR. A veces se confunde con la compra de acciones de empresas que no inviertan en armamento, o que cuiden el medioambiente. Pero va más allá. Peñarrubia define este tipo de inversión como “aquella que se hace integrando criterios financieros, de medio ambiente, sociales y de gobierno corporativo a lo largo de todo el proceso de inversión; desde el establecimiento de políticas de ISR para la inversión como en la actividad de análisis, de construcción y gestión de la cartera al igual que en el reporting y cálculo de la rentabilidad. Dentro del proceso de inversión la actividad de diálogo activo con las empresas y la ejecución del derecho, en particular, es clave en la inversión responsable”.

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Un ahorrador cualquiera tiene varias opciones para invertir con estos criterios como, por ejemplo, elegir una de las compañías que integran el índice de sostenibilidad ‘Dow Jones sustainability World Index’ en el que este año hay catorce compañías cotizadas españolas como Santander, Bankia, CaixaBank, Ferrovial, Siemens, Gamesa, Enagás, Inditex, Amadeus, Indra y Telefónica. Pero en España hay decenas de fondos de inversión especializados en esta categoría que cada vez tienen más demanda. Los ahorradores que solicitan este tipo de producto buscan que la rentabilidad vaya acompañada de impacto social. “El abanico de peticiones va desde una posición más pasiva, donde la incorporación de los criterios ISR sea un elemento más dentro del proceso de inversiones, hasta el activismo accionarial para cambiar malas prácticas en las empresas”, explica a Forbes Ignacio Perea, director de inversión de Tressis.

Hay estudios que afirman que este tipo de inversión añade un plus de rentabilidad. Peñarrubia comenta que “de 1970 al año 2014 se han hecho más de 60 estudios con una base de más de 3.700 datos. Estos demostraron que las compañías con ratings de ISR más altos, eran en todas las clases de activos (renta fija, renta variable, mercado inmobiliario, etc.) regiones y categorías”.

Francisco Javier Garayoa añade que “la conclusión de dichos estudios es que la ISR mejora el comportamiento rentabilidad-riesgo, aportando una cobertura adicional sobre todo en el largo plazo”. Con todo, el experto comenta que “no podemos afirmar que la inversión ISR garantice, per se, una mayor rentabilidad sobre otras opciones dado que hay factores adicionales que pueden incidir en la misma, como la misma pericia del gestor”. En algunos países, que la inversión sea socialmente responsable es un criterio que puede ser determinante para atraer a ahorradores. Como comenta el director de inversión de la gestora Tressis, “en España, en algunos casos, como [en] Fundaciones o Congregaciones religiosas, empieza a ser un criterio excluyente, aunque no de manera generalizada”. Es decir, estas instituciones no invierten en ningún caso si no es bajo criterios de ISR.

Quizá sean todos estos factores los que hacen que el futuro para la ISR sea esperanzador. Un reciente informe del grupo BBVA apuntaba que la llegada al mundo de la inversión de la generación de los millennials, permite presagiar que a mediados de este siglo las oportunidades de inversión en este sector podrían llevar a transferencias de riqueza superiores al 4% del PIB mundial.