El cambio siempre asusta, pero es algo inevitable, en la vida y en la empresa: el que se queda quieto está condenado a desaparecer. Y aunque en estos tiempos de acelerada e interminable revolución tecnológica el concepto de transformación está en boca de todos, no es algo nuevo, ni mucho menos. Sin ir más lejos, Nokia –como tantas otras compañías– es un ejemplo de constante evolución a lo largo de su extensa historia, que supera el siglo y medio.

Porque la empresa finlandesa no siempre ha sido la marca que reinó en el mundo de la telefonía móvil en aquellos primeros tiempos en el que el sector se democratizó llegando a todos los bolsillos (nunca mejor dicho), sino que su historia comenzó mucho antes. Concretamente en 1865, cuando el ingeniero Fredrik Idestam fundó una fábrica de pulpa de madera para la producción de papel a orillas de los rápidos de Tammerkoski, al sur del país.

A aquella primera factoría le seguiría una segunda –esta vez junto al río Nokianvirta, que fue el que precisamente dio nombre a la marca–, con la que terminó por subirse a la ola de industrialización que recorría por entonces Europa y que elevó notablemente el consumo de papel y cartón. El negocio fue impulsado de tal forma, que se asentaron núcleos de población alrededor de la compañía (a esa comunidad también se la denominaría Nokia), y ésta comenzó a diversificar su actividad, primero al fusionarse con otra fábrica cercana de caucho (que manufacturaba neumáticos y zapatos, entre otras cosas), y después con la adquisición de una empresa de cables. En 1922 ya se comercializaban todos estos productos bajo la misma marca.

‘Connecting people’

Con este inolvidable eslogan –acompañado de dos manos a punto de estrecharse, a imagen y semejanza de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel– Nokia se impondría en buena parte del planeta como coloso de las telecomunicaciones. El gran giro en su actividad se habría empezado a gestar a principios de los sesenta, cuando se creó un departamento de electrónica en la compañía de cables. Unos años después, ideó un nuevo sistema que hacía mucho más eficaces las líneas telefónicas y, ya en los setenta, el desarrollo de radiotransmisores proporcionó un gran éxito a la empresa, posicionándola como líder mundial del sector y disparando sus exportaciones.

Aunque los años dorados de Nokia estaban aún por llegar con la irrupción de la telefonía móvil. En 1982, lanzaría el primer dispositivo, llamado Mobira Senator, de casi diez kilos e ideado para llevar en el coche. A éste le siguió en 1984 el Mobira Talkman, considerado el primer teléfono transportable, ya que se logró reducir su peso a la mitad, aunque aún contaba con unos engorrosos cinco kilos. Y así se fueron implementando poco a poco innovaciones tecnológicas muy notorias a la hora de reducir el tamaño, el peso y también el precio de los teléfonos, al tiempo que la marca iba protagonizando hitos: la primera llamada GSM se realizó en 1991 utilizando uno de sus equipos, en 1998 se convirtió en la firma de telefonía más vendida del mundo y en 2003 presentó el primer móvil con cámara. Eran buenos tiempos.

Nada es para siempre

Parecía que Nokia no tenía rival en aquella época en la que los teléfonos móviles eran precisamente eso, teléfonos; antes de la irrupción de los smartphones que todos tenemos hoy. Fue entonces cuando Nokia, gran experta en hardware, comenzó a verse acorralada en un nuevo escenario en el que el software cobraba cada vez más fuerza y en el que la llegada del deslumbrante iPhone de Apple (con su iOS) y el poderoso Android de Google lo cambiarían todo.

Era el momento de adaptarse una vez más a los nuevos tiempos. En 2011, para hacer frente a la creciente competencia, entró en una asociación estratégica con Microsoft mediante la que fabricaría todos sus móviles bajo su sistema operativo. Y en 2014, vendió su división de dispositivos a la empresa de Bill Gates, convirtiéndose principalmente en un proveedor de hardware y software de red.

Sin embargo, en 2017, Nokia volvió al negocio de teléfonos con un acuerdo de licencia con la también finlandesa HMD Global para ofrecer una amplia y ecléctica gama de dispositivos basada en el diseño y la fiabilidad que siempre han caracterizado a la marca, y entre los que hay todo tipo de móviles: funcionales, clásicos renacidos, potentes smartphones… Con ellos, cual ave fénix, Nokia ha iniciado una escalada en los rankings de ventas mundiales y quién sabe si llegará a recuperar el trono que un día perdió.