1. Conoces sus debilidades y fortalezas
Cuando trabajas con gente nueva necesitas tiempo para saber cuáles son sus habilidades y las estrategias que utiliza para crecer. En cambio si te unes a un amigo este paso lo tendrás más que superado. Tendrás la suerte de saber en qué puede triunfar y en qué puede fracasar. Te dará puntos a la hora de enfocar tu empresa de una forma u otra sin que, más tarde, lleguen las sorpresas.

2. Hay confianza para dar opiniones
La confianza es la base en la que te tienes que apoyar para crear una empresa con un amigo. Puedes ser totalmente sincero y no estar de acuerdo con sus ideas. Es fácil argumentar cuando sabes que la persona que tienes delante te va a entender. Ser transparente y honesto en tu negocio te abrirá puertas.

3. Compartís valores
Habéis vivido muchas experiencias juntos y os habéis formado en base a unos principios que ambos mantenéis. Por ello, la dirección del negocio tendrá un mismo objetivo y será más fácil conseguirlo. Perseguiréis metas y os esforzaréis en alcanzarlas juntos.

4. Es una persona que no te fallará
Antes que socio, es amigo. Tienes garantizado que te prestará su ayuda ante cualquier problema y que estará ahí para solucionar los problemas. Tendrás más seguridad en tus movimientos y te sentirás libre para llevar a cabo tu trabajo. Sabes que recibirás críticas constructivas cuando sea necesario y felicitaciones cuando las merezcas.

5. Las celebraciones saben mejor
Alcanzar el éxito con tu empresa ya es un gran motivo para estar satisfecho pero, hacerlo con alguien con el que has crecido y con el que has compartido momentos de tu vida es todavía mejor. Tendrás más motivación para hacer tu trabajo diario y cada avance será una excusa para divertiros y celebrar.