1. Son como un iceberg (metafóricamente)
Piensa en un iceberg. Lo que está por encima del agua es lo que se puede ver de las personas. Esta es la parte “práctica” de liderazgo. Lo que está por debajo del agua (y es mucho más grande) es el “ser” de una persona, cosas que no son visibles pero son la base del liderazgo. Estos son los valores y el carácter de un líder.

2. Valoran a su equipo por encima de todo
Para ellos no hay nada más importante que tener un equipo de personas resolutivas, responsables, válidas. Pero sobre todo, los buenos líderes se preocupan a diario de la felicidad, comodidad y estabilidad de las personas que le rodean en la empresa.

3. Mantienen los pies en la tierra
Desde el primer día en que entran en su trabajo hasta el último. Los buenos líderes son personas sencillas, que escuchan y atienden a los consejos, que conocen la importancia del compañerismo y de reconocer los méritos ajenos.

4. El secreto de amar su trabajo
Nadie puede ser un buen líder de un trabajo que no le apasiona por encima de cualquier cosa, y ese es el mejor de los secretos: querer con pasión lo que se hace. Si este requisito no está presente, no hay líder.

5. Son personas que no creen en el fracaso…
… aunque saben admitir sus errores. Nada tiene que ver una cosa con la otra: los buenos líderes se caen, aprenden de sus errores y continúan su camino con renovadas fuerzas. Nunca desisten por muy complicadas que sean las circunstancias en las que se ven envueltos.