1. Dejan los problemas personales a un lado
Cuando la crisis entra en su empresa, los problemas personales para ellos quedan totalmente a un lado. No dejan que sus sentimientos o su vida personal influyan de ninguna manera en el proceso de recuperación de su crisis empresarial.

2. Piden ayuda y consejo
Un mal líder cree que todo puede resolverlo por sí mismo y que no necesita a nadie a su lado para lograrlo. Sin embargo, un buen líder busca el apoyo de sus compañeros, de sus empleados. Mantiene una reunión con ellos y busca el consejo y la ayuda de quién cree conveniente para hacerlo.

3. Mantienen una actitud positiva
Por supuesto no se dejan amedrentar por una mala situación, mantienen una actitud vital y positiva, pero sin dejar de un lado la realidad. Son conscientes de lo que sucede, pero también son capaces de afrontar la crisis con la mejor de sus caras y la mejor de sus actitudes.

4. No actúan por impulso
Todo lo que hacen los buenos líderes en tiempos de crisis está perfectamente medido y estudiado al milímetro. Tienen siempre la situación controlada y no se dejan guiar por simple intuición o impulsos momentáneos que puedan perjudicar a su empresa.