1.Supieron invertir
El talento de otros fue captado por los que ahora hacen dinero gracias al triunfo de una marca concreta. Supieron ver su futuro y participaron con acciones en su crecimiento. De esta forma, ahora son ellos los que se benefician de los millones que acumula la empresa.

2. Apuestan ciegamente por ella
Normalmente, son personas visionarias que evalúan las características de un producto concreto y confían en el éxito que puede despertar en la sociedad. Están en continuo contacto con nuevos modelos para apoyar aquel que creen que puede dar buenos resultados. Muchas veces se equivocan pero, otras tantas, consigue su objetivo y hacen caja.

3. Siguen buenas estrategias
Aunque la marca en concreto esté consolidada en el mercado, su esfuerzo por seguir creciendo y encabezar el mercado no cesa. Llevan a cabo estrategias de marketing que tienen un gran impacto en sus clientes y les reporta grandes ingresos. Confían en el poder de la publicidad para maximizar la imagen de su marca.

4. Dan lo que piden los clientes
Saben escuchar a sus consumidores e intentan analizar qué quieren y cómo lo quieren. Adaptan sus modelos a lo que demanda el mercado respetando en todo momento sus valores y características principales. Saben hacer que su marca evolucione, pero que siga manteniendo la esencia de toda la vida.

5. La suerte apareció
No todos los productos que triunfan son los mejores ni, mucho menos, los que se quedan atrás son los peores. A veces, los factores que determinan el éxito de una marca no están en las manos de su dueño. Es ahí donde entra en juego la suerte. El talento y el trabajo quedan constantes pero es la suerte la hace que todo lo anterior consiga ir alcanzado las metas propuestas.