1. Pide permiso
El primer punto es clave para que realmente nuestra newsletter pueda tener el efecto deseado: pedir permiso. Diariamente recibimos correos que no queremos de empresas en las que no estamos interesados y cuyos emails van directos a la papelera. Para evitar esto siempre hay que fidelizar con clientes que realmente están interesados (lo que sería nuestra “audiencia real”).

Por ello, en nuestra página web tenemos que tener una opción para subscribirse de forma voluntaria, ya que al menos estamos ganando un cliente que seguro que está interesado en nuestros productos, sin saturar al resto de usuarios de Internet.

2. El efecto visual prevalece ante todo
Para esto tenemos que pensar cuándo echamos un vistazo a nuestro correo. Generalmente en momentos puntuales, cuando tenemos un hueco en el trabajo, en nuestras horas de descanso o en situaciones similares en las que nos encontramos más relajados. Es por esto por lo que no se puede saturar al lector con texto innecesario que no va a ser leído: utiliza imágenes, dibujos o cualquier efecto visual que no le haga eliminar el email y que a la vez transmita el mensaje que deseas.

3. Nadie lee el correo entero
Imaginemos que estamos escribiendo nuestra newsletter y queremos dejar “algo de intriga” al final del email. Error. La información más importante en Internet siempre tiene que estar ubicada al principio del mensaje ya que de esta manera tenemos más posibilidades de que lo lea. Ten en cuenta que la mayoría de los emails no terminan por leerse completamente, por lo que es bastante factible que a tu cliente no se entere de lo que realmente quieres transmitir.

4. ¡Déjales que participen!
En cuestión de ventas online hay que dejar el ego a un lado y otorgarle un papel más importante al lector. Ya sea sobre la información que proporcionas, sobre tus servicios o sobre tu página web: pregunta siempre que puedas. Él valorará positivamente que se le haya preguntado y, a su vez, es una manera de conocer mejor a tu audiencia y poder satisfacer sus necesidades.

5. Compartir está de moda
Facebook, Twitter, Instagram, Google+… ¡lo que sea! Todas las cuentas que tengas en redes sociales van a ser bien recibidas. Por ello, al final de cada correo hay que darle la posibilidad tanto de seguirte en tus redes sociales, como de compartir la información que ha recibido a través de la newsletter. De esta manera, estarás multiplicando tu impacto en la red, pudiendo captar nuevos clientes.