1. Hay más competencia
Cada vez hay más profesionales con altos conocimientos en un sector determinado que están dispuesto a ejercer su profesión con independencia del sueldo que reciban. Al haber un mayor número de personas que solicitan el mismo puesto de trabajo, el salario tiende a reducirse. Si no lo haces tú, lo hará otro.

2. Menos horas de trabajo
Antes del avance de las nuevas tecnologías y el desarrollo de herramientas que facilitan el trabajo, una tarea determinada precisaba de dos o más profesionales para realizarla. Ahora, una sola persona puede realizar esta misma labor siendo más productivo. Por lo tanto, se requieren menos horas de trabajo al obtener rendimiento más efectivo y rápido.

3. Empresas en crecimiento
Son muchos los emprendedores que han decidido formar su propia empresa. En muchos casos, prefieren contar con profesionales externos al negocio para desarrollar el trabajo, antes que hacer contratos fijos. De esta forma tienen una mayor flexibilidad y la tarifa suele ser más baja. Además, cuentan con voluntarios para el desarrollo del negocio.

4. Los beneficios son menores
Las empresas también han notado un descenso en el número de clientes y, por lo tanto, en sus ingresos. Esto ha provocado que, los primeros perjudicados sean los propios trabajadores. El mercado al que se enfrenta cada negocio es el que determina cuál es su situación y, por lo tanto, cómo distribuir su economía.