1. Valórate como profesional
Es importantísimo que tú mismo sepas cuánto vales como profesional, que reconozcas tus méritos, tu trabajo diario y tu constancia. Aunque en tu empresa no te valoren como a ti te gustaría, debes ser consciente de que no es porque no valgas, sino porque no te están reconociendo. ¡Quiérete más!

2. Apóyate en buenos compañeros
Los compañeros de trabajo hacen muchísimo por tu estado de ánimo. Una buena relación con las personas con las que compartes muchas horas al día puede mejorar tu autoestima y aumentar tus ganas de ir al trabajo con la mejor de tus sonrisas. Apóyate en compañeros de total confianza para desahogarte cuando salgáis del trabajo o para llamarles si estás un poco agobiado.

3. Habla con tu jefe de lo que te preocupa
Si realmente estás incómodo en tu puesto, habla de una forma tranquila y natural de ello con tu jefe. Quizás él no se está dando cuenta de lo que te sucede, y si lo habláis puede cambiar de forma radical su actitud para contigo o cambiar cosas para que estés más cómodo. Hablando se entiende la gente, y tienes que hacerlo si quieres que se te valore y estar más tranquilo en tu trabajo.

4. Relativiza tus problemas laborales
Tampoco puedes “ahogarte en un vaso de agua”. Intenta relativizar los malentendidos o los problemas del día a día en tu trabajo, porque tampoco son el fin del mundo. No te agobies por tonterías, porque todo tiene solución.

5. Practica algún deporte que te relaje
Es otra buena opción. Busca algún deporte o actividad que te relaje y te ayude a sacar el estrés que tienes: salir a correr antes de ir a la oficina o al llegar de ella, apuntarte a clases de yoga, de pilates… cualquier cosa que te motive y te beneficie a la hora de encarar cada día en tu trabajo.