1. Piensa el por qué de hacer algo
Apóyate en los argumentos que te lleven a realizar una tarea determinada. Si crees que puedes obtener logros por esta actitud, te sentirás más capacitado para llevarla a cabo. Por ejemplo, hacer ejercicio te ayudará a tener una salud más fuerte. Céntrate en los beneficios y oblígate a correr.

2. Se paciente
No tiene por qué existir una gratificación inmediata en tus actos. Si tienes claros tus objetivos, tienes que hacer todo lo posible por alcanzarlos, poco a poco. No tengas prisa, ni te desesperes si no ves signos positivos. El tiempo traerá su recompensa.

3. Divide tus propósitos
Es preferible que cada día vayas estableciendo pequeñas metas que sean fáciles superar. Te sentirás mucho más motivado si ves que, con tu esfuerzo, estas consiguiendo resultados que te favorecen de forma notable. Cuando tengas la tentación de tirar la toalla piensa en tu crecimiento personal a medida que avanzas con tus objetivos.

4. Hazlo por ti y no por los demás
Estarás más propenso a tener éxito en tus pruebas de autocontrol si haces las cosas por motivos personales. Es decir, no te dejes influenciar por el resto. Eres tú quien tiene que determinar qué quiere cambiar de sus hábitos y cómo lo vas a hacer para mejorar tu situación. Que seas tú quien mande en todo esto.

5. Comparte tus avances
La fuerza de voluntad no aparece por arte de magia, de la noche a la mañana. Por ello, está bien que te apoyes en tus familiares y amigos y los hagas partícipes de tus intenciones. Cada paso que des será motivo de celebración y te sentirás orgulloso de ser tú, y tu nueva forma de ver la vida, quienes sean los protagonistas.