Además de la consolidación del sector en el mundo empresarial, ora grandes empresas, ora pymes y autónomos, en buena parte el crecimiento exponencial del renting es debido al impulso del segmento de particulares, que está previsto que se desarrolle con éxito y gran aceptación.

La apertura del alquiler de vehículos a nuevos mercados ha afianzado este concepto como una experiencia que supera la idea del vehículo como una propiedad y lo plantea desde una perspectiva de usabilidad. Todo ello en un contexto social donde, además, se ha popularizado la economía colaborativa, lo que contribuye a la disolución definitiva de este concepto de propiedad del automóvil.

El renting se plantea, por tanto, como una solución de movilidad interesante gracias, en buena medida, al amplio abanico de posibilidades que ofrece el sector. Además de las formas habituales del alquiler a largo y/o corto plazo, tiene muchas perspectivas de crecimiento en el caso del pago por uso, que repercute directamente en el bolsillo del cliente, y en el carsharing corporativo, que permite a las empresas ahorrar costes a la vez que se alinean con su compromiso medioambiental.

En efecto, las ventajas del renting como experiencia y como solución de movilidad son muchas: el servicio, la optimización de costes, el ahorro económico y de tiempo para todos los clientes están garantizados, pero, sobre todo, llega a un nuevo nicho de mercado, al del usuario particular, con un mensaje muy atractivo: no se pagan cuotas de entrada, sino una fija mensual que incluye todos los gastos relacionados con el vehículo, desde reparaciones a impuestos, y, además, le ofrece la posibilidad de cambiar de modelo en un plazo corto de tiempo.

Estos beneficios para los clientes posicionan al renting como una de las opciones de movilidad llamadas a liderar la renovación del parque automovilístico, pues la facilidad para disponer de un coche y el cambio de vehículo de forma frecuente contribuyen, por un lado, a poner en circulación automóviles más eficientes y cuidadosos con el medio ambiente y, por otro, la tecnología disponible en estos nuevos modelos es fundamental para favorecer la seguridad y la eficiencia en la conducción y, por ende, en la carretera. Es evidente que los sistemas telemáticos, el big data y los vehículos conectados van a facilitar cada vez más la autonomía, las gestiones de cada vehículo en caso de incidencias e, incluso, las plataformas digitales van a agilizar los trámites necesarios y derivados del uso del automóvil.

Todos los que participamos de la industria del renting, desde operadores a fabricantes, conscientes de la revolución de la movilidad como servicio a la que asiste el mundo de la automoción, nos esforzamos para que todos los modelos sostenibles continúen desarrollándose e implementándose, tanto en carretera como en las ciudades. Solo de esta manera, de la mano de la sociedad y en paralelo a las instituciones, el sector se va a consolidar como una verdadera experiencia de movilidad y va a liderar las soluciones sostenibles y de éxito en este sentido, contribuyendo al cuidado medioambiental, al desarrollo de la innovación tecnológica y al compromiso de los conductores con la seguridad vial.