1. Infórmate bien sobre la empresa
El primer paso se tiene que hacer antes de que llegue el gran día. Infórmate bien sobre todo lo que concierne a la empresa: desde los productos y servicios exactos que ofrece (incluso si no están dentro de tu área) como de su expansión y de su crecimiento o decrecimiento. Toda la información que puedas obtener sobre ella y sobre sus empleados será bien recibida ya que no sabes cuando vas a necesitarla.

2. No llames la atención con tu ropa
Llegó el duro momento de elegir qué llevarás puesto ese día. Si te sientes incómodo con ello, no te preocupes, ese sentimiento de inseguridad es de lo más común durante las primeras semanas. No obstante, es recomendable no llamar mucho la atención e intentar pasar desapercibido. Una vez que hayas cogido confianza con tus compañeros de trabajo, puedes ir mostrando tu personalidad a la hora de vestir.

3. Puntualidad británica
El primer día de trabajo no está permitido llegar ni un minuto tarde. Piensa que es la única referencia que van a tener de ti en un tiempo, por lo que siempre es mejor llegar 10 minutos antes y mostrar tus ganas por trabajar desde el primer momento, que llegar 5 minutos tarde y que sea lo que recuerde el jefe de ti en los siguientes días.

4. Pregunta siempre que puedas
El resto del tiempo que estés en la empresa necesitarás tener más poder de decisión y poder coger las riendas de algunos asuntos. Pero, al principio, es mejor preguntar todas las dudas que tengas para no cometer ninguna equivocación. Eso sí, el tiempo del resto de trabajadores es también muy valioso, por lo que es mejor que todas las dudas que te resuelvan las apuntes en una agenda para no preguntar siempre lo mismo y terminar con su paciencia.

5. Sociabilízate e interésate por los demás
No te preocupes que ellos ya se encargarán de hacerte el “cuestionario de bienvenida” y de preguntarte todo lo que quieran saber de ti. Tu misión por lo tanto es mostrar interés hacia el resto de compañeros preguntándoles a qué se dedican, cuáles son sus labores o incluso por sus hobbies y aficiones. De esa forma vas a conocer muchos de sus gustos que después podrás utilizar para hablar con ellos el resto de días.

6. ¡Cuidado con lo que dices!
Esto suele suceder en momentos, como la hora del café o durante la comida, en los que surgen temas bastante conflictivos. Si quieres dar una buena imagen, tienes que tener un poco de cuidado al principio con mostrar una postura muy clara frente a un tema controvertido, ya sea el último partido de fútbol de la liga como a quién votaste en las últimas elecciones: es mejor que esta información quede de momento en un ámbito más privado.

7. No tengas la iniciativa de tomar un café
Finalmente, y tras haber estado en varias empresas, te das cuenta de que la iniciativa de ir juntos a tomar el café solo puede ser tomada por los “veteranos” de la empresa. Ellos ya llevan suficiente tiempo en la compañía como para que los jefes sean conscientes que lo hacen por necesidad de un merecido descanso más que por vaguear. No siempre el café se toma a la misma hora en todas las empresas, ni dura lo mismo. Por eso, durante tu primer día es mejor que seas un mero espectador y enterarte de todos estos pequeños detalles antes de meter la pata.