El Ayuntamiento de Madrid, a través de su premio de emprendimiento social, busca por tercer año consecutivo identificar a personas que se ponen mano a la obra para solucionar un problema que afecta a la ciudad de Madrid, y lo hacen de manera efectiva, innovadora y escalable. Es decir, un emprendedor o emprendedora social.

Muchas veces su trabajo es desconocido porque ni ellos saben que lo son. No están en los viveros o en las aceleradoras, están haciendo su trabajo en las escuelas, universidades, empresas, en sus comunidades de vecinos.   Son personas que muchas veces ponen al servicio de los demás lo que han aprendido trabajando a sus propios problemas.

Como Antonio Vega, ganador de la primera edición con su plataforma de lengua de signos Comunicados. Antonio, hijo de padres sordomudos, fue su traductor en lengua de signos desde que era niño. Y ahora ha creado un servicio de traducción en línea en tiempo real para que toda persona sorda pueda ser autónoma a la hora de relacionarse con los demás, sea en una tienda o en una oficina pública.

Tras ganar el premio en 2017, su servicio de traducción instantánea en lengua de signos, que da trabajo además a decenas de traductoras, permite a las personas sordas a relacionarse con los empleados de las oficinas de Madrid Emprende, para que cada vez más personas sordas puedan emprender.

En este caso, Comunicados es fruto de una tecnología relativamente sencilla, una página web. Pero a veces el emprendedor social es también alguien capaz de dar una utilidad social a las más complejas y avanzadas tecnologías, como el trio de arquitectos de UDE, la empresa ganadora de la segunda edición de los premios en 2018.

Iago Romero, Rodrigo Delso y Javier Argota, los tres graduados de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, obligados a hacer planificación urbanística sin ningún dato relevante para entender como viven las personas y cuáles son las necesidades reales, han creado un algoritmo que aplicado a las imágenes de cualquier cámara, puede “leer” con una precisión extrema y actualizada al segundo lo que ocurre de verdad en esa calle o en esa plaza, para garantizar el bienestar y la seguridad del ciudadano. ¿Por qué hay zonas donde más a menudo las mujeres se ven acosadas? ¿Por qué las bicicletas sufren más accidentes en ciertos tramos? ¿Por qué hay calles que siempre están sucias y cómo podemos saberlo y limpiarlas? ¿Podemos gastar menos en iluminar las calles de Madrid por la noche y hacerlo más eficientemente? ¿Podemos prevenir gestos de racismo? ¿Podemos ayudar a los pequeños comercios a entender la eficacia de sus escaparates para mejorar sus resultados económicos? Para los tres arquitectos de Urban Data Eye la respuesta es sí. Y además garantizan el anonimato absoluto de las personas que aparecen en los espacios observados.

Ver el problema, sentir que deben ayudar a resolverlo, poner su experiencia y pasiones al servicio de esta tarea. Esto es lo que hace la emprendedora y emprendedor social de Madrid.

El Ayuntamiento premia el mejor proyecto con 20.000 Euros y el segundo con 4.000 Euros. Las candidaturas se aceptan hasta el 8 de abril 2019. Las bases del concurso pueden consultarse aquí.

Antonella Broglia es Embajadora de Ashoka España.