1. Dirígete con respeto
Aunque creas que hay un grado de confianza demasiado grande como para utilizar un lenguaje más relajado, no te descuides. Cuando hagas una llamada tienes que tratar de usted a tu cliente y mantener un vocabulario correcto.

2. Preséntate siempre
Debes de abrir tu conversación telefónica presentándote e indicando que puedes ayudarle en cualquier consulta. Hará que tu llamada coja fuerza y tenga un carácter más responsable y comprometido.

3. Pregunta si es buen momento
No siempre será la situación idónea para mantener una conversación telefónica. Por ello, antes de comenzar a explicar los motivos de tu llamada y provocar que la otra persona te cuelgue, asegúrate de que está disponible para hablar. Si no, vuelve a intentarlo más tarde.

4. Busca focalizar el tema
No puedes perder parte de tu tiempo en escuchar una historia determinada si, en realidad, no tiene nada que ver con el objeto de la llamada. Centra la conversación y contextualiza los datos a la persona que tienes al teléfono. Será más fácil avanzar.

5. Planifica tus llamadas
La improvisación puede resultar divertida pero, no tiene espacio cuando hablamos de llamadas telefónicas. Piensa lo que quieres transmitir y cómo lo vas a llevar a cabo. Si tienes claros los conceptos que emplearás, la conversación será más fluida y saldrá mejor.

6. Deja espacio para escuchar
El éxito de una llamada está determinado, en gran medida, por tu capacidad de escucha. Respeta los turnos de palabra y no interrumpas a la persona que tienes al teléfono. Habrá una mayor claridad en el mensaje si cada uno expone sus puntos de vista y sabes asimilarlos.

7. Cuida el tono
Aunque parezca mentira, a través del teléfono puedes expresar tu estado de ánimo. Intenta recibir una llamada con una sonrisa y modula tu voz para que proyectes una imagen segura y amable en tu llamada. La sensación será más agradable para el cliente.

8. Haz hincapié en tus intereses
Se trata de hacer que el mensaje que quieres transmitir a través del teléfono sea asimilado por el receptor y, por qué no, influya en sus decisiones. Aunque creas que eres repetitivo, sigue adelante. Es una forma de hacer que la persona se quede con lo que tú quieres que capte.

9. Evita hacer demasiadas preguntas
Hay un momento en el que la conversación de la llamada puede resultar muy agobiante para la otra persona ante la cantidad de preguntas que haces. En su lugar, opta por hacer afirmaciones y dejar pequeños espacio de silencio. Entenderá que tiene que contestar pero no se lo tomará como una obligación.

10. Deja la puerta abierta
El modo en el que finalices la llamada puede influir en la sensación positiva o negativa con la que se quede el cliente. Ofrece la posibilidad de contactar contigo cuando sea necesario y certifica que has solucionado todas sus dudas.