1. Clientes con los que se pierde dinero
Es necesario que tengas control de las cuentas de tu empresa. Hay clientes a los que les cuesta pagar. Utiliza recordatorios vía email para que tus clientes estén al corriente de sus pagos y no quede demasiado brusco. No lo dejes en sus manos o no recibirás lo que te pertenece.

2. No invertir en tecnología
Hoy en día es inevitable pensar que un negocio no está presente en, al menos, una red social o cuenta con un blog o una página web donde ofrecer más información sobre su producto. Cuenta con los conocimientos de expertos para que gestionen tu marca en la web. De lo contrario, carecerás de presencia y tu negocio tenderá a fracasar.

3. Es un negocio más entre otros
Busca en el interior de tu empresa e intenta destacar frente al resto del mercado. La competencia no para de innovar para no caer en el olvido ante sus clientes. Ofrece algo que ellos no tengan y destaca tus puntos positivos. Tu negocio gozará del éxito que se merece.

4. Desconoces el mercado y sus necesidades
Tienes que estar atento a las últimas tendencias y vigilar de cerca a las empresas que forman parte de tu competencia. Tener información te servirá para adecuar tus estrategias a las características que se requieren. No te alejes del mercado empresarial y amplia tus cualidades.

5. Falta de conocimientos generalizada
Muchos empresarios cometen el error de querer expandir sus negocios demasiado rápido sin importar la calidad de sus servicios. Se acomodan a una situación que, hasta el momento, les ha sido válida. Pero, las cosas cambian y las empresas cada vez vienen con más fuerza. Sigue aprendiendo y adáptate a los nuevos tiempos.

6. Inexistencia de la figura de un líder
Un negocio puede ver como sus ingresos disminuyen y su equipo se desmotiva porque la persona que encabeza la empresa es incapaz de liderar a la empresa. Muestra autoridad, responsabilidad, disciplina y seguridad ante tus empleados. Tus decisiones tienen que ser firmes y perseguir tus objetivos.

7. Problemas con los socios
Al principio todo parece ir bien pero, a medida que entra en juego el dinero, comienzan a aparecer los problemas entre los asociados. No cometas el error de llegar a un acuerdo a través de la palabra. En estos casos, es preferible dejarlo por escrito y, sobre todo, tener una buena comunicación entre cada uno de los accionistas.

8. Crecer sin más
Puede que tengas unos años de gran popularidad y tu empresa crezca rápidamente. Pero, no pierdas el control de la empresa e intenta tener claras cuáles son tus metas. El éxito repentino del que gozan muchos negocios les lleva, años más tarde, a la quiebra por la mala gestión de sus beneficios.