1. Mantiene la calma
Un buen empresario jamás pierde las formas, la tranquilidad y la mente fría. Si las cosas en su negocio se ponen difíciles, sabe detenerse a pensar de forma tranquila y sosegada y encontrar una solución siempre basándose en criterios certeros.

2. Es optimista
Además jamás pierde el optimismo: un buen emprendedor es aquel que siempre ve las cosas de la mejor forma posible y afronta los problemas como nuevos retos. Para él nada es imposible y se cree capaz de cualquier cosa.

3. Sabe reconocer el triunfo de otros
El buen empresario reconoce el triunfo de las ideas de sus empleados, compañeros y socios. Si es bueno para el desarrollo del negocio se alegrará sea de quien sea la idea o el proyecto. Valora a todo el mundo que trabaja con él y se apoya en ellos.

4. Lucha hasta el final para conseguir lo que quiere
Para un buen empresario rendirse es la última de sus opciones: lucha siempre con uñas y dientes por sacar adelante su negocio que tanto esfuerzo le ha costado llevar adelante. Es obcecado y persistente hasta conseguir lo que está buscando.

5. Es autocrítico
Sabe ver dónde está cometiendo los fallos, acepta las críticas de buenas maneras y siempre quiere mejorar. Es capaz de modificar su conducta e incluso su forma de ser con tal de que su empresa se vea recompensada.

6. Está dispuestos a grandes cambios
Al buen empresario le da igual lo que tenga que hacer con tal de que su negocio despegue y sea próspero. Es todo aquel que no se mantiene estático y obcecado en una sola idea, aquel que escucha consejos y que está dispuesto a llevarlos a cabo por el bien de su negocio.

7. Todo lo que hace es por algo
No hace nada porque sí. Todo está hecho conforme a un plan, un estudio o datos concretos. El buen empresario no deja sitio a la improvisación o a la duda ya que es un riesgo demasiado alto.

8. Contrata a los mejores
No se conforma con empleados que puedan realizar su trabajo de una manera simple, con empleados que pasen “sin pena ni gloria” por su empresa: él siempre quiere a los mejores. La inversión es grande, ya que a grandes talentos grandes sueldos, pero merece la pena.

9. Jamás derrocha
Cuando las cosas van bien en su empresa sabe ser previsor y no derrochar en cuanto tiene la oportunidad. Es un gran ahorrador e inversor que sabe manejar perfectamente las finanzas de su negocio.

10. Piensaa corto, medio y largo plazo
El mal empresario sólo piensa en el hoy cuando debería pensar también en el mañana. Un buen empresario ve las cosas con una perspectiva de tiempo real, y es consciente de que todo lo que haga hoy repercutirá en el futuro.