1. Crear un logotipo sin ayuda
Hay profesionales de diseño gráfico formados especialmente para tener una visión más amplia y dar con el proyecto exacto para cada tipo de negocio. La imagen puede atraer a clientes potenciales. Si creas el logo por ti sólo no gozarás del mismo estatus en el mercado.

2. Una financiación propia
Al principio, te parecerá sencillo manejar las cuentas de tu pequeña empresa. Con el tiempo, tu negocio empezará a crecer y no podrás controlar cada uno de los puntos económicos que te influyen. Asesórate por un contable y deja en sus manos la administración de tus beneficios. Lo que pierdes en pagarle, lo ganarás en el funcionamiento de tus bienes.

3. Llevar todo el tema administrativo
El ritmo de tu empresa puede crecer con rapidez. Cada vez tendrás que solucionar más temas legales, contratos de trabajo de tus empleados, gestionar facturas…¡Se te escapa de las manos! No intentes hacerlo por tu cuenta. Es demasiada responsabilidad y acabará agobiándote. Contrata a un profesional para que organice todos tus documentos.

4. Gestionar las redes sociales
Tienes que ser inteligente y beneficiarte de las ventajas que ofrece la red. No es simplemente lanzar un mensaje al mercado y que otros lo reciban. Tienes que seguir unos códigos para conseguir llegar al mayor número de gente. Hay personas especializadas que sabrán dar un uso satisfactorio de tus redes. Se verá incrementado tu éxito.

5. Diseñar una estrategia de marketing
Las pautas que lleves a cabo para darte a conocer en el mercado determinarán el avance de tu empresa. Cuida los detalles y deja que un profesional se encargue del tema.Esta es una inversión que, sin duda, el tiempo te la recompensará.

6. Dar prioridad a tus ideas
Perderás tiempo si crees que tus ideas son las mejores y no escuchas el resto de proyectos que te proponen. La competencia que te rodea se puede adelantar a algunas de esas opciones que tú no has querido escuchar. Abre tu mente y cuenta con la experiencia de otros.

7. Hacerse con toda la responsabilidad
Si pretende que la empresa gire en torno a tu persona y a tus decisiones malgastarás parte de tu tiempo en pensar cómo solucionar los problemas y desarrollar un trabajo. En cambio, si pides ayuda a tus compañeros y te dejas aconsejar por profesionales, evitarás estar durante horas enfrentado a un mismo tema.