1. Ten una estrategia
Para impulsar tu empresa primero debes tener claro cómo hacerlo: establecer qué es lo que quieres hacer y comprobar si es viable. Nada debe quedar sujeto al azar o los imprevistos y cuanto más clara y definida sea tu estrategia, mucho mejor. ¡Nada de cabos sueltos! Un negocio próspero puede irse por el desagüe por una mala planificación.

2. Sigue creciendo
Si el modelo de negocio que tienes funciona, ¿por qué no seguir creciendo? Haz un estudio de mercado y busca otro local donde puedas instaurar otra sede más de tu negocio. Busca que las características del público, la zona, etc., sean similares al lugar donde está triunfando ahora mismo, así te ahorrarás sorpresas innecesarias.

3. No te acobardes
Si te ofrecen buenas oportunidades de negocio que sean beneficiosas para ti y tu empresa, sopesa pros y contras. Si todo está a tu favor, ¿por qué acobardarte? Quién no arriesga no gana, y tu negocio está en el momento preciso de hacerlo.

4. Contrata nuevos empleados
No hay mejor momento para hacerlo que cuando las cosas van muy bien (y se mantienen en el tiempo). Contrata a buenos profesionales que sigan haciendo crecer tu empresa. Nunca supondrán un gasto, sino una buenísima inversión.