1. Da pautas
Antes de que la persona a la que le vas a encargar que realice el trabajo se ponga manos a la obra, explícale de forma tranquila, ordenada y detallada cómo tiene que hacerlo. Esto te evitará sorpresas de última hora o constantes dudas y preguntas. Puedes, además de explicarlo cara a cara, mandar un mail con las principales pautas a seguir para que la persona en cuestión acuda a él si tiene alguna duda.

2. Hacer un pequeño seguimiento
No se trata de agobiar a la persona a la que has encargado el trabajo con cómo le lleva o cuánto le falta, porque para eso es mejor que te hubieses encargado tú. Basta con preguntar de vez en cuándo cómo le va con el proyecto y si necesita que le eches una mano. De esta manera te mostrarás dispuesto y atento sin llegar a parecer pesado o agobiante.

3. Pon un recordatorio
Tanto del día que encargaste hacer cada uno de esos trabajos y a quién, como de la fecha que tienes prevista que esté terminado. De esta forma lo tendrás todo bajo control y no dejarás nada a la improvisación. Puedes ponerte un aviso en tu móvil de empresa o, simplemente, apuntarlo en tu agenda diaria con una nota importante (sobre todo en los últimos días)

4. Lista con todos los trabajos
Haz una lista con todos los proyectos que has delegado en tu agenda o en algún lugar visible de tu puesto de trabajo.

5. Revisa
Sobre todo las primeras veces que delegues en alguien que no conoces su forma de trabajar, intenta revisar el trabajo final que ha realizado. No se trata de parecer un inquisidor o censor, si no de comprobar que todo está en orden.