Paul Allen, el que junto con Bill Gates fundara la compañía tecnológica Microsoft revolucionando este sector ha fallecido este lunes a los 65 años en Seattle como consecuencia de las complicaciones del linfoma de Hodgkin que padecía desde la década de los 80 y en el que este mismo mes había anunciado que había recaído.

Junto con Bill Gates, Allen fundó Microsoft en 1975 cuando tan solo tenía 22 años. En 1983 abandonó la compañía a causa de su enfermedad antes de que Microsoft se convirtiese en el gigante tecnológico por excelencia de los años noventa, pero Allen conservó su parte de la empresa, lo que originó la fortuna que hoy en día se le conoce y que el pasado año le valió el puesto número 21 en la lista Forbes de los hombres más ricos de Estados Unidos con una fortuna valorada en 20.000 millones de dólares.

El nombre de Paul Allen no ha aparecido solo ligado al mundo de la tecnología, sino también a la filantropía. Se estima que a lo largo de su vida, el cofundador de Microsoft destino 2.000 millones de dólares a diversas causas. Junto con Warren Buffet y Bill y Melinda Gates, Paul Allen fue uno de los primero firmantes de The Giving Pledge, una iniciativa por las que las personas más ricas del mundo se comprometen a donar en vida la mayor parte de su fortuna a causas filantrópicas.

Además de a la tecnología a y a la filantropía, Paul Allen ha sido uno de los grandes inversores en el deporte en los Estados Unidos, ya que era dueño de un equipo de la NBA, los Portland Trail Blazers, otro de la NFL, los Seattle Seahawks, y otro de la MLS, los Seattle Sounders.

En 2009 Allen lucho y venció la enfermedad, y hace solo unas semanas anunciaba que estaba dispuesta a volverle a plantar cara al linfoma ante su recaída. Su autobiografía titulada Idea man fue publicada en 2011 donde hablaba de Microsoft y negocios, pero también sobre la enfermedad que en 1983 le apartó definitivamente de la empresa, afirmando que si recaía en la enfermedad no soportaría el estrés de volver a Microsoft, pero que si se recuperaba, intentaría vivir la vida de la manera más fácil posible.

Vulcan, la empresa que canalizaba las inversiones de Allen y su familia ha sido la encargada de comunicar el fallecimiento a causa de la enfermedad que padecía.