1. Elige entre nombre o símbolo
Es la base. Primero tienes que saber si en el logotipo quieres introducir el nombre de tu empresa o por el contrario quieres que lo único que aparezca sea una imagen o símbolo distintivo.

2. Empápate de logotipos
Antes de realizar el tuyo propio, mira cuantos más mejor. Así podrás coger ideas o rechazar lo que no quieres que de ninguna forma aparezca en el tuyo. ¡Pero recuerda! Un logotipo tiene que ser algo único y que no pueda asociarse de ninguna forma a otra marca ya existente.

3. La importancia de los colores
El color no es un punto más de tu futuro logotipo. Cada color significa una cosa y tiene una reacción distinta en la persona que lo mira.

4. Una buena tipografía
Al igual que los colores, la tipografía (el estilo de la letra) también dice muchísimo sobre la marca. No es lo mismo usar una “Arial”, que la tan odiada “Comic Sans” o que otras más elegantes, finas y sencillas.

5. Menos es más
Ten claro que en la sencillez está la belleza. No hacen falta ornamentos ni grandes complicaciones que compliquen el entendimiento del potencial cliente.

6. Relación con la empresa
El logotipo tiene que reflejar de alguna forma a lo que se dedica la empresa, sus valores, o su papel en la sociedad.