Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno, ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad de España, sube al atril. Hay tres pantallas sobre ella, dos pequeñas a los lados y una grande en el centro. Delante de ella cuelga un cartel que reza ‘Forbes Summit Woman’ en negro, amarillo y blanco. Parece una corbata, pues desde la parte trasera del Auditorio Rafael Pino apenas se le ve la cabeza y parte de los hombros. Una corbata con nombre de revista.

Comienza a hablar y se plantea un dilema: cumplir o liderar. La vicepresidenta se deshace del problema con una respuesta sencilla: “cumplimos cuando lideramos”. Es sencilla porque se la escucha hablar sin giros extraños y con argumentos que todos deberían, quizás, tener en la cabeza: la democracia debe responder a las desigualdades, acabar con los papeles tradicionales y la incompatibilidad que supone la incorporación de las mujeres a nuevos papeles sin olvidar los anteriores.

Otro dilema se le plantea a Carmen Calvo cuando avanza en su discurso: la maternidad. “¿Por qué muchas mujeres jóvenes tiene que elegir entre desarrollarse profesionalmente o ser madres?”. La responsabilidad biológica y cultural que recae sobre estas en mayor. Y sólo es posible responder con democracia y con ejemplos; con liderazgos que ayuden a otras mujeres a la vez que educan a tanto varones que, por razones de comodidad, no cambian de pensamiento. “Algunos piensan que el tiempo irá haciendo su trabajo, pero no es verdad. Las mujeres desgastamos nuestras vidas en demasiadas batallas”.

Surge entonces la necesidad de tomar decisiones contundentes; no es solo un asunto de justicia, sino también de eficiencia. “Es lo que necesita el mundo empresarial para que las cosas sean mejor: responsabilidad social”, dice la vicepresidenta. Y, aunque agradece a muchas empresas, con liderazgo siempre masculino, que estén dando un cambio de pensamiento con el voluntarismo de ayudar a una causa justa -la igualdad entre hombres y mujeres-, no duda en señalar la responsabilidad de todos, tanto en el sector público como el privado, en llevar a cabo este cambio. Un cambio a mejor, hacia la justicia y la eficiencia, en el que la mirada de las mujeres tenga más protagonismo. Porque el mundo la necesita y ellas, como afirma la ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad de España, “tienen derecho a aportarla”.

“En esa batalla debemos estar todas juntas”, dice Carmen Calvo. Y baja entre aplausos para abrazar a todos los que la esperan a los pies del escenario.