Después de las vacaciones, los viajes, las noches de cena y verbena, los caprichos y excesos de verano, todos sentimos un poco de miedo mirar cuál es el estado de nuestra cuenta bancaria. Septiembre es un mes que, cuando hablamos de dinero, se nos hace un poco cuesta arriba. Aún hace buen tiempo para disfrutar de los últimos coletazos del verano, pero después de los excesos agosto, en muchas ocasiones sentimos que es demasiado gasto.

Septiembre también se trata del punto de partida de aquellos que empiezan a ahorrar para los nuevos proyectos del año o para las vacaciones y viajes soñados para el verano que viene. Por ello, lo ideal según Cofidis es elaborar dos tipos de presupuestos: uno mensual y otro anual.

Los tres pasos que debes seguir para elaborar un presupuesto que te permita ahorrar a final de mes son estos:

IDENTIFICAR INGRESOS

Cuáles son tus ingresos fijos mensuales y cuáles son los ingresos extraordinarios, como pagas extras, horas extras, trabajos extras, etc.

Para crear un presupuesto es fundamental llevar la cuenta de cuánto dinero ingresamos cada mes.

SEPARAR GASTOS

Al igual que tenemos ingresos fijos e ingresos extraordinarios, también tenemos gastos fijos mensuales, como por ejemplo el alquiler o la hipoteca, los gastos de alimentación, y gastos extraordinarios, como un avería en el coche o la necesidad de comprar un nuevo electrodoméstico. Además de diferenciar los gastos mensuales, podemos diferenciar los gastos anuales, por ejemplo gestionando el pago de los suministros de agua, luz y gas para pagarlo cada dos o tres meses en lugar hacerlo de manera mensual. Lo ideal sería no tener gastos extraordinarios sorpresa de última hora para poder calcular cuánto vamos a ahorrar, aunque este tipo de gastos no se pueden controlar.

CONTROLAR GASTOS

Ya hemos hablado antes de los gatos, que se dividen en ordinarios y extraordinarios. Los gastos extraordinarios los podemos dividir a su vez en inevitables y eludibles. Dentro de los inevitables, sobre todo el este mes de septiembre, podemos introducir el material escolar, las matrículas en educación, averías… se trata de gastos, que muy a nuestro pesar no podemos evitar. Por su parte, los gastos extraordinarios eludibles son aquellos que sí podemos evitar tener, como por ejemplo gastos en ocio como cenas fiestas y cine, gastos en caprichos, en viajes… Cuando toca ajustarse el cinturón son los primeros que deben desaparecer.

En conclusión, septiembre es el mes ideal para comenzar a ahorrar para nuevos proyectos, y como ya te hemos contado, es solo cuestión de organización.

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