1. No tener empatía
Un buen líder es una persona empática que se preocupa por los problemas de los demás, incluidos sus empleados. Si quieres ser admirado y respetado, tienes que comenzar por tener “inteligencia emocional” y ser capaz de ver lo que acontece a tu alrededor con sensibilidad y participación activa.

2. No ser espontáneo
La espontaneidad es algo absolutamente necesario. Evita la altivez y rigidez de muchas personas que se creen superiores por la altura de su cargo con respecto al resto de sus compañeros. No tengas las cosas tan medidas. Mostrarte (relativamente) tal y como eres delante de tus compañeros y empleados creará un ambiente mucho más distendido.

3. Mirar el teléfono constantemente
Muchos empresarios pasan la mayor parte del tiempo pendientes de su teléfono móvil, respondiendo llamadas, mensajes, emails… Intenta por todos los medios limitar el tiempo que le dedicas a tu smartphone, sobre todo cuando estés acompañado. La imagen que proyecta no es para nada respetuosa. Además si quieres comentar algo a alguno de tus empleados, es mucho mejor hacerlo a la cara.

4. Tener una mala apariencia
Parece algo sin importancia, pero por suerte o por desgracia la apariencia física y la forma en la que te encuentras también dicen muchísimo de ti. Cuídate, ten un buen aspecto de cara a los demás.