Por ejemplo, antes del despegue, los pilotos examinan el plan de vuelo. De esta forma saben exactamente el destino e inician los procedimientos correspondientes. A pesar de todo, durante el viaje un montón de factores como el viento, la lluvia, turbulencias, tráfico aéreo o los errores humanos, interfieren, impulsando ligeramente la aeronave fuera de su ruta, estando, la mayor parte del vuelo, fuera de ella. No obstante, si no pasa nada de gravedad, el avión llegará a su destino.

Pero, ¿cómo es eso posible?. Durante el vuelo, los pilotos reciben un feedback constante. Son comunicaciones de los instrumentos de vuelo, de las torres de control, de otras aeronaves y a veces, incluso, de las estrellas. En base a este feedback, hacen los ajustes necesarios para, de cuando en cuando, volver al plan de vuelo inicial. La esperanza no se encuentra en los desvíos, sino en la visión, en el plano y en la habilidad para corregir el curso.

Esto es aplicable a nuestra vida personal y profesional. En nuestras relaciones, en nuestro trabajo podemos salirnos de la ruta, incluso podemos llegar a enredarnos en problemas, pero con ese feedback que nos ofrecen todas nuestras fuentes, que son muchas, podemos recalcular la ruta cuantas veces sea necesario para no alejarnos del camino que nos lleva a la consecución de los objetivos que nos hemos planteado.

Centrándonos en los emprendedores y la empresa familiar, las similitudes con la aviación también son claras y han de dejarnos alguna enseñanza para nuestro día a día:

Ser el dueño del avión NO quiere decir que tengas que ser también el comandante.

El comandante NO elige horarios, ruta, destinos…

Ser hijo del comandante actual (que puede coincidir con el dueño del avión), NO
obliga a que sea el comandante futuro.

Es muy recomendable hacer prácticas previas de vuelo en aviones de otras aerolíneas.

Por seguridad, en todo momento se obedecerá al comandante.
Si has empezado como azafata no garantiza que acabes siendo el comandante.

El sueldo de la tripulación dependerá de su valía y no de su apellido.

Los hijos y parientes de propietario y tripulantes han de pagar billete si queremos ser rentables.

No tengáis reparo en sustituir al comandante si fuese necesario porque, la clave es que si queremos disfrutar del vuelo y no tener sobresaltos la clave es tener siempre al mejor comandante.

José Luis Casal @jlcasal. Es cofundador de Talk2Us Comunicación y Director Académico en IMF Business School