Sebastian Mackensen habla un perfecto español… El ejecutivo alemán se decantó por nuestro idioma como tercera lengua –habla alemán e inglés– porque quería dedicarse al mundo de los negocios y tenía plaza confirma- da para estudiar Empresariales. “Como tenía tiempo hasta comenzar la universidad, me planteé que tenía que estudiar idiomas. El inglés ya lo tenía; el francés lo había estudiado en el colegio, pero no quería dedicarme a la vía diplomática, en la que este idioma es muy importante. El español es el segundo o el tercer idioma más importante del mundo, así que me inscribí en una academia en Alemania y en 1992 me vine a practicar el idioma con una familia española”.

Un máster en el Instituto de Empresa y, a continuación, cuatro años trabajando en Madrid, le han dado un conocimiento de nuestra sociedad e idiosincrasia capitales para que, desde su puesto de vicepresidente de Mini en el grupo BMW, haya decidido que sea España el mercado en el que este mes de julio se implante experimentalmente la aplicación Mini Sharing, por la que cualquier propietario de un Mini, en todas sus versiones, puede facultar voluntariamente a diez personas de su elección para que compartan el uso del vehículo en los innumerables momentos en que el coche está aparcado, sin usar.

¿Por qué se ha elegido España para poner a prueba esta aplicación?

Nuestros clientes son gente muy conectada y social, a la que le gusta compartir. Tuvimos la idea de generar el uso compartido P2P –de amigo a amigo– y ponerlo en marcha en España porque aquí esa cultura social de compartir, de salir de casa, de moverse está muy extendida.

¿Cómo es la mecánica de uso?

Es muy sencilla: un sistema informático instalado en el coche y una aplicación que se descarga en el móvil, tanto del propietario como de las personas a las que él autoriza el uso del vehículo. En la app hay un calendario con los días o las franjas horarias que ofrece el propietario. El amigo o familiar que lo quiera utilizar lo solicita a través de la app, al propietario le llega la solicitud y permite (o no) la operación. Cuando el invitado quiera acceder al coche, la app desbloqueará puertas y motor para que se pueda poner en marcha.

Las aseguradoras suelen ser muy quisquillosas con quién conduce
el vehículo en caso de siniestro… ¿Cómo se ha tratado este factor?

Hemos llegado a un acuerdo con Mapfre: por 60 euros al mes tiene cubierta esta opción.

¿Sesenta euros al mes a sumar al seguro normal?


No, es un seguro que lo cubre todo. En total, 720 euros al año. La oferta es muy competitiva y muy segura, porque se trata de una app en la que todo queda documentado.

¿Tiene algún coste extra esta opción?

Es un sistema barato: un único pago de 99 euros para habilitar la aplicación. No está pensado en términos de rentabilidad sino en el fomento de su uso. Otra cosa es que este quiera cobrar por el servicio que ofrece a sus amigos o familiares, para economizar el seguro, la gasolina, el mantenimiento… Ahí no nos metemos, aunque, en todo caso, sugerimos un precio de 30 céntimos por kilómetro, pero siempre de forma voluntaria. Aunque más que pensar en que te paguen por ese servicio, pensamos que te puedan invitar a cenar un día…

Da la sensación de que las nuevas generaciones prefieren los coches eléctricos municipales. ¿Hay miedo en el sector automovilístico por esos nuevos hábitos de consumo?

Yo creo que se va a producir la coexistencia de varios modelos, pero en la clase premium, que es la de nuestros clientes, se valora ser el propietario del vehículo. Ser propietario no está reñido con dejar ese coche propio a gente de tu confianza: familiares, compañeros de trabajo… Y eso le da un valor añadido al vehículo que lo hace aún más atractivo. Lo veo como una oportunidad adicional, así que, de momento, no pienso que vayan a dejar de venderse vehículos.

Cuando llegó al grupo BMW en 2013, ¿cuáles eran sus principales objetivos para con Mini?


Cuando yo llegué empecé con la responsabilidad de ventas a nivel mundial. Un año y medio más tarde llevaba ya toda la responsabilidad: ventas, marketing y producto. Mi prioridad era dar un salto cualitativo en el concepto Mini: que dejara de ser un producto para seguidores muy concretos y que se institucionalizara como marca competitiva en todos los segmentos. En 2015 cambiamos el rediseño de la marca –incluido el logo y la imagen corporativa– para prepararnos para lo que estaba por llegar y entrar con Mini en el segmento de los compactos, que opera con unas ‘reglas de juego’ diferentes a las de los coches pequeños y ‘de culto’.

Precisamente, yo hecho de menos el diseño característico del viejo Mini. ¿Por qué no se ha recuperado ese espíritu, que casa mejor con las características de circulación y aparcamiento urbanos de hoy día?

Existen diferentes razones para que se siga llamando Mini. Entre otras, que en el pasado ya había coches Mini que no eran tan pequeños. Pero la razón fundamental para que el Mini pequeño no regrese es que la actual legislación nos lo prohíbe. Si se tiene el motor delante estás obligado, por seguridad del peatón, a cumplir determinadas obligaciones en cuanto a dimensiones. Eso hace muy difícil combinar potencias y tamaños de motor con las medidas de longitud y altura del coche. Puede ser que en el futuro, con el motor eléctrico, tengamos algo más de flexibilidad a este respecto.