Es bien sabido que el estrés laboral es una de las epidemias del siglo XXI. Parece que hablar del tema con otro compañero de trabajo puede ser un gran alivio y una buena idea. La verdad es que esto es solo cierto a medias. Quejarse sobre el trabajo puede mejorar algunas relaciones dentro de un equipo, así como hacerte sentir mejor ya que seguramente esa queja tenga un toque de humor al final. Compartir frustraciones ayuda a procesar los sentimientos negativos en grupo, lo que une a las personas y tiene un resultado positivo al final del día. Los retos a los que os enfrentais son los mismos, y eso hace que no te sientas tan solo en esa batalla.

Pero no hay que asumir que quejarse es algo que resulta siempre beneficioso. En algunas ocasiones, existen muchas quejas sobre lo que puede resultar injusto, pero muy pocas personas que ponen algún tipo de medio para remediar este mal. Por mucho que te hayas quejado, seguramente hayas completado siempre tu jornada laboral y después hayas acabado intentando olvidarte de todo en tu casa o con tus amigos. Sabemos que los empleados felices son los más productivos, de la misma forma, los empleados más enfadados o deprimidos rinden mucho menos que el resto. Al quejarte, estás revisando de forma constante un incidente en tu cabeza. El problema es que si no pones ningún medio para solucionar esto, estarás entrando en un ciclo sin fin.

Por ello, lo mejor es que recurras al humor. Puedes convertir una fuente de frustración en una fuente de comedia, y será tremendamente beneficioso. Bromear consigue distraerte y sacarte de ese estrés y esa ansiedad en la que te ves envuelto. Además, es otra forma de crear conexión entre tu equipo. Podéis compartir vuestros problemas con un punto de vista cómico y positivo. Esta es la forma más saludable de lidiar con los pequeños incidentes del día, no estamos hablando de los problemas más serios.

Quejarse puede ser algo bueno, pero única y exclusivamente cuando escoges la forma adecuada de hacerlo. Puedes probar con el humor y si no te funciona volver a tus antiguos hábitos, pero la comedia siempre puede con todo.