La relación con el cliente es algo vital para asegurar la vida de un negocio. La relación directa entre consumidor y negocio se materializa en lo que llamamos atención al cliente. Además de la calidad del producto o servicio, el cliente guarda la referencia del trato recibido en una empresa para decidir volver, o muy a nuestro pesar, buscar en la competencia.

Por ello cuidar el servicio y el trato que damos al cliente va mucho más allá de actuar con empatía o educación. Debemos cuidar hasta el más mínimo detalle por insignificante que pueda parecer, ya que en conjunto con numerosos factores más, está construyendo la percepción general de nuestra empresa.

Estos son los cinco fallos más comunes que seguro que como cliente ya has sufrido:

TECNOLOGÍA OBSOLETA

La atención al cliente requiere poder ayudar o resolver problemas y dudas de los consumidores de la manera más rápida, efectiva y cómoda posible. A día de hoy existen infinidad de canales a través de los cuales los clientes se pueden comunicar con tu empresa desde el mismo sofá de su casa. Por ello, si quieres ofrecer un servicio al cliente efectivo y actualizado, deberías invertir en facilitar la comunicación consumidor-empresa.

NO ESCUCHAR SUGERENCIAS

Hoy en día con el desarrollo de las nuevas tecnologías, las redes sociales y los dispositivos, realizar sugerencias o comentarios sobre un negocio está al alcance de la mano de cualquiera. Uno de los errores más comunes en las empresas es intentar acallar los malos comentarios o las críticas, o en casos extremos, responder de manera irrespetuosa entrando en el juego. Lo ideal es que ante un comentario negativo o una crítica, la empresa responsa de manera educada con el propósito de mejorar aquello que el cliente considera.

NO RECONOCER LOS ERRORES

Tanto la empresa en conjunto como el empleado deben reconocer sus errores si el cliente lo considera. Si has trabajado o trabajas de cara a público seguramente escuches todos los días aquello de “el cliente siempre tiene la razón”. Pues bien, de eso se trata, de que el cliente no perciba que le estamos contrariando o quitando la razón. Ante una queja de un cliente siempre debemos disculparnos y prometer mejorar.

PROMETER UTOPÍAS

Si no sabemos si vamos a poder cumplir algo, mejor no prometerlo. En muchas ocasiones hacemos promesas que olvidamos pero el cliente no, y cuando viene a reclamar la respuesta de la empresa, ni consta ni es posible de cumplir. Cuando esto ocurre, el cliente se vaya una muy mala impresión de nuestro negocio, por lo que hay que prestar más atención sobre las palabras que utilizamos.

NO CONOCER EL PRODUCTO

Por supuesto que, además de comprar, muchos clientes acuden a un establecimiento físico para recibir asesoramiento. Por ello, es fundamental que el personal que trabaje de cara al público esté capacitado para resolver todas las dudas del cliente, asesorar y recomendar determinados productos o servicios dependiendo de las necesidades del cliente. Si el cliente percibe que el personal no conoce lo suficiente el negocio se llevará una imagen negativa de nuestro negocio.