Aunque suene utópico, existen empresas en las que todos y cada uno de los empleados tienen el mismo poder de decisión. Da igual si eres el propietario o el becario, todas las opiniones valen lo mismo. Estas empresas se estructuran conforme al sistema de organización conocido como holocracia, en el que se eliminan las jerarquías al basarse en una organización horizontal.

El principal objetivo a la hora de aplicar esta forma de gestión en una empresa es otorgar más agilidad en la toma de decisiones. Para ello, el principio que sigue este sistema se basa en que la empresa ha estar estructurada de forma que fomente el aprendizaje y de respuesta a través de la mejora en el flujo de la información.

Pese a que para Carlos Martínez, presidente de la escuela de negocios internacional IMF Business School, este tipo de organización es más fácil de aplicar a una startup que a grandes compañías, empresas como Zappos, John Lewis o Netflix ya se han decantado por esta forma de organización holocrática. En España también se ha empezado a apostar por este modelo organizativo; como en el caso de Findasense, compañía española de presencia global en ‘customer experience’ que implementó la holocracia hace unos cinco años.  “Apostamos por este sistema para preservar nuestra cultura: abierta, diversa y autónoma. Nos aporta también una ventaja competitiva, ya que somos más eficientes, teniendo líderes y no jefes”, comenta Rafael Tamames, socio fundador de Findasense.

Según la escuela de negocios internacional IMF Business School, estas organizaciones tienen ciertas características en común:

Tienen una estructura circular. “La compañía se organiza de forma circular o en equipos, muy alejado de la estructura jerárquica piramidal tradicional. Estos equipos tienen objetivos concretos y se autoorganizan internamente para conseguirlos”.

Son flexibles. “Aunque se trata de una estructura organizacional dinámica, no significa que todos hagan todo. De hecho, la idea es que cada persona pueda trabajar en varios proyectos con distintos roles”.

Tienen roles bien definidos. “En este tipo de empresas no existen las descripciones de los diferentes puestos, sino que cada trabajador asume un rol concreto con responsabilidades claras, que puede variar en función del equipo con el que colabore. Para ello, se debe analizar cuáles son las cualidades del trabajador y adjudicarle el rol que mejor se adapte a sus capacidades”.

Cuentan con autonomía. “La holocracia entrega el poder a los trabajadores y los equipos para resolver problemas de manera autónoma. Esto favorece la resolución eficiente de problemas en el menor tiempo posible”.