De entrada todos podemos pensar que el ego es malo y nos perjudica, y la humildad es imprescindible. Pero parémonos un poco. Porque veremos que entre el blanco y el negro hay una amplia variedad de grises.

Si lo sabemos gestionar, tener un ego ‘bien puesto’ puede ser una ayuda fundamental a la hora de emprender. Sin una fuerte personalidad y una elevada autoestima, es difícil que alguien se atreva a asumir los riesgos que conlleva emprender, y más en este momento.

La humildad, sí fundamental.

Si conseguimos que nuestro proyecto sea un éxito y se alarga en el tiempo, podemos caer en la falsa creencia de que somos unos fenómenos y endiosarnos. Y, siento deciros que no. Muchas veces, después del éxito puede venir el fracaso y el tortazo puede ser monumental. Cuando triunfáis, de repente, os convertís en los más populares, los más guapos y los que más ‘amigos’ tienen, y sí, un montonazo de followers en Twitter. Las adulaciones crecen exponencialmente, y las críticas desaparecen.

Entrevistas, ponencias, fotos… todo esto no es más que un peligroso caldo de cultivo para que el ego y la autoestima crezcan de forma exponencial y acabemos creyéndonos los mejores. Un error. Un gravísimo error.

El ego ha de ser un simple estimulante.

El empujón definitivo que nos falta para emprender. Ha de ser el motor que dosifique la ilusión para que no desfallezcamos y nos empuje a liderar nuestro proyecto. Ha de procurar que el éxito se mantenga vivo, pero obligándonos a innovar y renovarnos constantemente. El ego ‘malo’ puede hundirnos junto a nuestro proyecto. Así que controlemos, y no dejemos de ser como somos, no cambiemos por nada ni por nadie. Mantengamos y cuidemos a nuestros Amigos. Ellos y nuestra familia nunca nos fallarán. Cuando todo vaya bien, estarán ahí. Cuando vaya mal, también.

Ser humildes, si es de verdad, es imprescindible.

Cuando tenemos éxito no solo es por lo bien que lo hemos hecho. Puede que hayamos liderado nosotros el proyecto, que hayamos sido los más proactivos o incluso que la idea haya sido nuestra. Pero no caigamos en creer que lo hemos conseguido nosotros solos. Seguro que hemos tenido muchos apoyos, incluso a cambio de nada. Y tampoco nos olvidemos de socios y colaboradores. Compartamos con todos ellos el éxito. Nos lo agradecerán y el retorno para el proyecto será inmenso. Y seamos ‘normales’, que no se nos vaya la pinza. No saquemos pecho. El éxito puede ser efímero. Tenemos que evitar la falsa humildad. Ésta solo realzará nuestro ego. Hay que ser humilde, hay que ser normal y no presumir de ello.

Dicen que ‘es de bien nacido ser agradecido’, no lo olvidemos. Hay mucha gente que ha contribuido a que las cosas nos vayan bien, a que nuestros Sueños se hayan hecho realidad. Como un día dije, agradecer no es un simple gesto de buenos modales, sino una correspondencia a la generosidad de otros hacia nosotros. Dar las gracias nos honra y produce satisfacción en quienes creyeron en nosotros. Y sí, produce un buen equilibrio entre el ego y la humildad. No olvidéis que nadie es más que nadie y que todos aprendemos de todos… ¡Siempre!