En sus inicios, la tecnología Blockchain estuvo muy ligada a la industria fintech por su conexión con las criptomonedas y por la mejora que supone en la realización de transacciones de forma segura y con protección de identidad. Sin embargo, cada día son más y más los usos que se le da e incluso ya encontramos maneras para que esta tecnología ayude a la comunidad y genere beneficios sociales. Entre estas aplicaciones más sociales y éticas de Blockchain cabe citar su uso en el apoyo de la Comunidad LGTB, o cómo puede ayudar a los más desfavorecidos a través de la securización de microcréditos e incluso cómo puede mejorar las condiciones de vida en los campos de refugiados.

LGTB Token

El objetivo del LGTB Token es el empoderamiento de la comunidad LGTB a través de la incentivación de la “Economía Rosa”, que implica intercambios monetarios y compraventa de bienes y servicios entre miembros de la comunidad facilitando su desarrollo y consolidación.

Esto es así porque, con la aplicación de Blockchain en general (y LGTB Token en particular),  la Fundación LGTB busca acercar a los miembros de la comunidad el uso de criptomonedas para la realización de intercambios monetarios de forma que se pueda además garantizar en todo momento la privacidad de los individuos..

En un principio, LGTB Token estaba sobre todo pensada para conectar a miembros de la comunidad a través de la compra-venta de entradas para eventos y la realización de intercambios monetarios entre los miembros. A día de hoy, LGTB Token también permite realizar donaciones de forma segura, rápida y fácil para proyectos impulsados por organizaciones que realizan servicios para la comunidad LGTB.

En definitiva, la aplicación de la tecnología Blockchain en esta plataforma contribuye a mejorar las condiciones en las que la comunidad LGTB realiza sus transacciones. Así, hace crecer el potencial de la “Economía Rosa”, que se estima a día de hoy en un valor de 4,6 billones de dólares y que por tanto, permite generar un impacto positivo en la sociedad.

Microcréditos en países en vías de desarrollo

Otro ejemplo de cómo el empleo de Blockchain puede ayudar a la sociedad es con la gestión de la transferencia de microcréditos. Los microcréditos son préstamos monetarios de baja cuantía que se destinan al apoyo de iniciativas emprendedoras en los países en vías de desarrollo. La idea es que las personas con menor poder adquisitivo y sin las garantías que piden los bancos tradicionales, puedan obtener un préstamo. Esto les permite llegar a ser independientes financieramente y a fomentar la actividad emprendedora en el país. Este concepto surgió de un estudio que realizó el profesor Muhammad Yunus y que derivó en la creación del Banco Grameen. Con este proyecto,  se concedían pequeñas cantidades de dinero a comunidades para que pudieran invertir en sus propios negocios. Y que, gracias a los rendimientos del trabajo, pudieran devolverlos en cómodos plazos y con tasas de interés muy bajas.

Con esta misma finalidad y filosofía, han surgido iniciativas que, mediante el empleo de la tecnología Blockchain permiten democratizar el acceso a la financiación y hacerla accesible para todos. Por ejemplo, Ethic Hub es una plataforma de crowdlending que permite poner en contacto inversores de todo el mundo con productores de países en vías de desarrollo. De esta forma, estos últimos pueden pedir préstamos a un interés más bajo y aprovechar un historial de crédito almacenado en Blockchain que les permite tener una mayor liquidez de cara a desarrollar sus negocios. Por su parte, los inversores tienen la oportunidad de poner su dinero en determinados tipos de proyectos que no son accesibles mediante la red de inversión tradicional. Todo ello además con la garantía de estar aportando su granito de arena para mejorar las condiciones de vida de las personas más desfavorecidas.

Este tipo de proyectos de inversión van más allá de un intercambio de criptomonedas. La aplicación de Blockchain permite por un lado, realizar transacciones seguras y ágiles mediante instrumentos bancarios y registros crediticios. Y por otro, firmar acuerdos mediante Smart Contracts directamente entre los prestamistas y los prestatarios, eliminando así intermediarios que ponen en peligro las condiciones en las que se recibe este dinero. 

Así, iniciativas como la de Ethic Hub y la “tokenización” de los microcréditos están logrando no solo democratizar y humanizar las finanzas sino que también consiguen mejorar la reputación del sistema financiero dado que se está incentivando la inversión ética. El objetivo ya no es solo la especulación y el enriquecimiento propio, sino que también existe un componente contributivo y de  aportación de valor para el que recibe el préstamo.

Blockchain y los refugiados

Por último, recientemente MIT Technology Review publicaba un artículo sobre cómo la tecnología Blockchain está ayudando a los refugiados a recuperar la identidad que habían perdido una vez embarcados en su escapada.

Es el caso de el campo de refugiados Zaatari en Jordania en el que la ONU ha implantado su programa “World Food Programme” (WFP) con el fin de combatir el hambre en los campos de refugiados. Esto es gracias al programa “Building Blocks” que permite realizar donaciones de forma eficiente, transparente y segura. Además, también registra todos las transacciones que se producen en el campo de refugiados, mejorando la seguridad y la privacidad para los refugiados sirios; y garantizando que no se producen fraudes ni vulnerabilidades a la hora de comprar comida. Este sistema se denomina “cash-for-food” y además, permite a la ONU contar con más medios y abaratar costes al no tener que realizar envíos y repartos de comida a través de intermediarios.

En el caso del campo de Zaatari, el programa “Building Blocks” ha integrado tecnología biométrica con el fin de mejorar la experiencia de los refugiados en los supermercados y para evitar fraudes gracias a la criptografía.  Otro de los resultados de la aplicación de esta tecnología es que se está dando a cada refugiado una identidad propia, basada en su biometría. Ahora, los refugiados de este lugar no necesitan emplear dinero para realizar sus compras en el supermercado, sino que con una simple identificación de iris, que deriva a una base de datos de la ONU, se confirma su identidad y por tanto le permite llevarse esos bienes a su casa. 

Esto es muy importante porque muchos de ellos pueden ser así registrados y reconocidos una vez han abandonado su hogar sin documentación ni dinero. En otras palabras: gracias a Blockchain, los refugiados están recuperando su identidad como ciudadanos del mundo.

Estas tres iniciativas que no son más que tres proyectos pilotos están ayudando de forma directa a estas comunidades, dándoles valor y favoreciendo intercambios de dinero que resultan en una mejora no solo de sus condiciones sino de la economía global.

La tecnología – como ya vimos en artículos como el de IoT y su contribución al medioambiente  ya no es solo cuestión de máquinas y números, sino también de conciencia social. Y esto es una tendencia que debemos seguir muy de cerca para poder crear un mundo mejor.

Cristina Marcos es Marketing Manager en Barbara IoT, empresa española de Software enfocada en el desarrollo de una plataforma profesional y segura para dispositivos conectados (‘Internet of Things’).