La rutina laboral nos obliga ir con prisa a todos los lados, terminar una actividad para dirigirnos rápidamente hacia otra. Siempre aparece algo importante a lo que debemos prestar toda nuestra atención. Todo el mundo siente que está muy ocupado y que va con prisa a todos los lados. La verdad es que para poner una solución a esto no es necesario trabajar más duro, sino trabajar de forma más inteligente. Todos caemos en patrones laborales que en ocasiones son saludables pero que en otras ocasiones resultan totalmente tóxicos. Puede que estés tan metido en tu lista de obligaciones que no sepas ni por qué las están realizando.

Todo el mundo puede mejorar sus hábitos laborales, puede que los cambios sean muy fáciles. Es tan sencillo como aplicar la lógica a tu puesto de trabajo. En otras palabras, es más importante el impacto que la fecha de entrega. Para lograr esto, es necesario que cambies esos patrones laborales que te están alejando de realizar tu trabajo de forma efectiva. Puede ser tan sencillo como dejar de mirar tus correos a primera hora de la mañana. Empiezas el día de forma errónea, preocupándote nada más levantarte de la cama. Es un hábito muy poco saludable y muy fácil de romper si lo piensas en frío.

Establece tres prioridades cada día

Tienen que ser prioridades realizables, por supuesto, pero no tan realizables que ocupen simplemente una hora de tu día. Estas prioridades pueden ayudar a mantenerte concentrado todo el día, no tienen que ser cosas que tachar de tu lista sin más, estas actividades tienen un propósito.

Utiliza la primera hora para aquello que te cause estrés

La primera hora del día es la mejor para acabar con todo aquello que no quieres hacer, o aquello que te cuesta más. De esta forma estarás eliminando el factor estrés durante toda tu jornada laboral, que ya es bastante larga de por sí. También puedes probar a realizar las cosas que más creatividad requieran. Creatividad no significa cosas artístisticas, por supuesto, tiene que ver más bien con aquello que requiera nuevas soluciones, nuevas técnicas, etc.

Responde al teléfono en lugar de mandar mil correos

Puede que el correo electrónico resulte más efectivo que el teléfono en ocasiones, pero también ocurre que lo que se suponía que debía ser un correo corto se convierte en una gran conversación. Puede que al fin y al cabo ahorres mucho más tiempo si respondes al teléfono.

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