En épocas de inestabilidad política, como la que vive España en la actualidad, la incertidumbre es la gran protagonista de todas las conversaciones. Nadie sabe con certeza lo que va a ocurrir a partir de este momento, pero es necesario tener muy claro que el futuro laboral está en las nuevas generaciones. Los millennials han sido hasta este momento las personas que han querido romper con los moldes establecidos, con el mercado laboral tal y como se conocía, pero ahora es el turno de integrar en el mercado a la Generación “Z”. Las empresas tienen que empezar a atraer a los nuevos talentos, y para ello deben ser creativos.

A primera vista, puede parecer complicado para las empresas atraer a los más jóvenes. Durante muchos años, estas generaciones se han conformado con la precariedad, pero las cosas están cambiando. La fuga de cerebros es una realidad, durante los últimos años, cada vez más jóvenes han decidido abandonar España y buscar oportunidades dignas en otros lugares del mundo. El nuevo gobierno puede ser clave para cambiar la situación laboral y volver a atraer a las nuevas generaciones. Las empresas tienen que tener en cuenta los valores de ambas generaciones para impulsar un nuevo modelo de mercado laboral.

Tanto los millennials como la generación “Z”, son generaciones puramente digitales, el problema es que muchas empresas se piensan que eso es todo lo que son. Esto dista mucho de la realidad, en realidad son mucho más que eso. A pesar de haber sido tachados de egocéntricos, son generaciones que se preocupan mucho por la justicia y la igualdad de oportunidades. Por supuesto, como en todas las cosas existen excepciones, pero a grandes rasgos son generaciones muy nobles. También cabe destacar que valoran mucho la flexibilidad, tienen un punto de vista muy europeísta de lo que debería ser una jornada laboral. La conciliación es muy importante para ellos.

Estas generaciones están ávidas de innovación y de creatividad, son curiosos y quieren aprender cada vez más, llegar más lejos. Las empresas deberían ofrecer proyectos donde los individuos puedan desarrollar sus capacidades y aprender nuevas habilidades. Por supuesto, se valora mucho unas condiciones laborales óptimas, ya que han aguantado durante muchos años condiciones laborales precarias. Si las empresas están dispuestas a ofrecer algunas concesiones (muy razonables por otra parte) a estas generaciones, no deberían tener problema ninguno a la hora de captar a estos nuevos talentos.