Ser adicto al trabajo puede suponer problemas de salud como insomnio, estrés, ansiedad o depresión. Por eso si notas algunos de los siguientes síntomas debes intentar poner solución antes de que sea tarde y tengas que acudir a un especialista.

– Mientes a tu familia y amigos por pasar más tiempo trabajando.
– Te acusan de que solo hablas del trabajo en tu tiempo libre.
– Siempre estás pendiente del teléfono por si recibes alguna notificación del trabajo.
– Te cuesta dormir pensando en problemas laborales.
– Nunca estás satisfecho con las tareas realizadas.
– Cuando te marchas de vacaciones te sientes estresado al estar lejos de la oficina.

Estos son algunos de los rasgos de un ‘workaholic’. Si te sientes identificado con varias de las anteriores conductas, intenta poner en práctica las siguientes, para cuidarte de no convertirte en un adicto al trabajo.

– Al comenzar el día establece un horario, con descansos obligatorios, y cuando termine tu jornada, márchate de la oficina.
– Cuando tengas días libres, olvídate de los dispositivos electrónicos que te recuerden al trabajo.
– Busca hacer cosas que te gusten a la salida del trabajo.
– Establece citas con tu familia y amigos, así te obligarás a no saltártelas.
– Date una recompensa cuando hayas terminado con éxito una tarea.