Realizar intervenciones con la revolucionaria tecnología de cirugía en 3D ya no es algo de otro planeta. En 2015, el Instituto de Microcirugía Ocular (IMO)  incorporó por primera vez en sus quirófanos esta ‘revolución’ con la que el cirujano deja de mirar por el microscopio y lo hace a través de una pantalla, logrando una visión tridimensional y magnificada de estructuras clave, permitiendo que éste mejore su capacidad de observar en detalle tales estructuras oculares.

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Todo ocurre gracias a dos cámaras de alto rango dinámico (HDR) que “ven” a través del microscopio y envían la imagen captada a una unidad de procesamiento. Así, el convencional sistema óptico de visualización se convierte en digital. Esta imagen -con alta resolución, profundidad de campo, claridad y contraste de color- se proyecta ampliada en un monitor y el cirujano, haciendo uso de unas gafas especiales 3D, es capaz de observar con mayor detalle.

Durante estos tres años, la visualización digital en tres dimensiones ha avanzado mucho. Los especialistas en vítreo-retina de IMO han practicado alrededor de 200 intervenciones con esta innovación “superando la curva de aprendizaje que se requiere para adaptarse a una nueva forma de operar a los pacientes”, afirma el Dr. José García-Arumí, especialista en retina de IMO y presidente de la Sociedad Catalana de Oftalmología.

Potencial de la visualización digital

A pesar del triunfo que ha supuesto la tecnología de cirugía en 3D, el recorrido de la imagen digital es mucho más largo en esta práctica. “Ahora estamos trabajando con cámaras HD de 4k, pero pronto lo haremos con evolucionados equipos de 6k y 8k”, comenta el Dr. García-Arumí; una innovación que cuenta con un valor añadido especialmente en lesiones que afectan a la mácula (parte central de la retina) y que requieren una gran magnificación de las imágenes, así como a la periferia de la retina ya que también puede visualizarse mejor.

¿El futuro? En 3D

El 3D es, a día de hoy, una innovación tecnológica que despierta el interés de cada vez más cirujanos y que está a la orden del día en los congresos internacionales como el reciente EURETINA 2017.

Con esta perspectiva, la cirugía en 3D no solo brinda un reto para los expertos a la hora de mejorar el pronóstico de los pacientes, sino que también abre una puerta a los jóvenes oftalmólogos. Según el Dr. Carlos Mateo, miembro del Departamento de Retina y Vítreo de IMO, “poder ver exactamente lo mismo que los ojos del cirujano durante la intervención tiene un gran valor docente, ya que ayuda al entrenamiento y formación de nuevas generaciones para mejorar su desempeño de las distintas técnicas”.

Además, a sus ventajas de visualización y abordaje durante las operaciones, hay que añadir el beneficio ergonómico que supone para los cirujanos ya que no tiene que estar con la cabeza inclinada hacia el paciente pues su mirada se dirige recta a la pantalla.

IMO, centro puntero en oftalmología

Desde hace más de 25 años, el Instituto de Microcirugía Ocular busca solución a cualquier problema ocular mediante la aplicación experta de los mejores tratamientos. Así, cuenta con hitos como la introducción en Europa de la vitrectomía moderna, la colaboración en el desarrollo de visión artificial mediante el chip de retina, la realización pionera del trasplante parcial de córnea o de la técnica Relex Smile para cirugía refractiva, entre otras.

Su cuerpo médico, y el centro como institución, han recibido numerosos premios y reconocimiento. Esto le ha valido desde 2017, ser el único centro oftalmológico de Catalunya (y uno de los pocos de España) que cuenta con la acreditación de Joint Commission International, uno de los sellos de calidad más reconocidos en el todo el mundo.