1. Hablar poco o hablar demasiado
No comunicarte como deberías es un fallo que no debes cometer jamás. Si hablas demasiado el receptor te verá como un acaparador y puedes llegar a agobiarlo. Por el contrario, si hablas poco puede que sea él el que te lleve a su terreno y te deje sin capacidad de respuesta. ¡En el punto medio está la virtud!

2. No respetar el “turno de palabra”
Si interrumpes continuamente a la persona con la que estás negociando algo, vas a perder totalmente la razón. Respeta sus intervenciones y escúchale con atención, porque quizás diga algo que te interese realmente para tu negociación. Por supuesto jamás alces el tono de voz para hacerte oír por encima de él.

3. Parecer inseguro
Una negociación es un diálogo entre dos personas que quieren conseguir algo. Bien, tienes que parecer (y estar) seguro de lo que estás ofreciendo a la persona que tienes enfrente, es decir, aparentar seguridad, tranquilidad, convencimiento y firmeza.

4. Ser agobiante durante la conversación
Recuerda que una negociación es un diálogo y un “tira y afloja”, no un agobio constante para conseguir lo que quieres. Ser agobiante y pesado producirá en la otra persona el efecto contrario al que deseas.

5. Utilizar eufemismos y ser poco claro
Para una negociación fructífera tienes que ser lo más claro posible. No utilices eufemismos o le des vueltas a las cosas: explica lo que quieres exactamente como es. Te ahorrarás malentendidos y problemas innecesarios. Tanto tus condiciones como las suyas tienen que estar desde el primer momento “sobre la mesa”.