1. Dependiente de videoclub

Desde 2004, en Estados Unidos han cerrado unos 9.000 puntos de venta de vídeo Blockbuster. En España podemos comprobar que está ocurriendo lo mismo, cada vez son más los videoclubs que están echando el cierre. La mayoría de los aficionados al cine descargan sus películas de Internet o las ven en plataformas online.

2. Trabajador de línea de montaje

Se prevé que para 2018 se hayan reducido estos empleos hasta un 32%. Muchos componentes actualmente son tan pequeños que los humanos no pueden manejarlos. Por ejemplo, los microchips son vitales para los teléfonos móviles u ordenadores portátiles.

3. Agente de viajes

El 71% de los viajeros consulta plataformas para encontrar los vuelos más baratos. Eso también ocurre cada vez más con las ofertas de Internet para gestionar la estancia en el destino elegido.

4. Cajero de supermercado

En 2009 se abrió el primero supermercado de autoservicio en Reino Unido. Además, cada vez son más los consumidores que realizan sus compras por Internet para que luego se las lleven a casa.

5. Procesadores fotográficos

¿Os acordáis de cuándo llevábamos a revelar las fotografías? ¿Hace cuánto no lo hacéis? Ahora directamente las colgamos en Facebook para que las vea todo el mundo.

6. Cartero

En 2012 ya había 3,3 millones de cuentas de correo. Ya no mandamos cartas, enviamos e-mails. Es más rápido, más fácil y más económico.

7. Teleoperador

Ya lo han instaurado muchas empresas, pero cada vez lo hacen más. En vez de hablar con trabajadores al otro lado de la línea, lo hacemos con máquinas.

8. Taxistas

En 2011, Nevada se convirtió en el primer estado de Estados Unidos en autorizar vehículos sin conductor en las carreteras. Los coches que se conducen solos ya han llegado.

9. Oficinista

Las labores del oficinista, o secretario, ya se han restringido casi únicamente al ordenador. Son tareas que han facilitado tantos las nuevas tecnologías que ya las hace el propio trabajador.

10. Social Media Manager

Un trabajo que ha aparecido en los últimos años y que ya se encuentra en vías de extinción. Muchos trabajadores ya conocen las técnicas para gestionar las redes sociales y las empresas no necesitan un puesto específico para ello.