1. No te dejes cautivar fácilmente
El CV o la carta de presentación son tan sólo el comienzo, las cosas no se quedan ahí. Aunque son importantes no hay que olvidar que nada menos que el 40% de los candidatos a un puesto de trabajo mienten en algún apartado de su currículum. Hay que entrevistar con paciencia y tranquilidad al candidato para que demuestre sus habilidades y conocimientos reales.

2. No entrevistes a un número excesivo de candidatos
Después de 20 o 30 entrevistas es más común que olvides a las primeras personas o que tengas más dudas a la hora de elegir a una. La mayoría de los profesionales de recursos humanos entrevistan una media de 8 o 9 candidatos. Además así podrás tomarte más tiempo con cada uno para asegurar una mejor contratación posterior.

3. Deja hablar al entrevistado
Pregúntale sobre qué le parecen los valores que representa su compañía y también sobre los suyos propios; su misión en la empresa, sus objetivos… Otra buena opción es dar una vuelta por la oficina, así tendrá una mejor comprensión del entorno y a ti te dejará ver su capacidad de adaptación o de conocer gente nueva. Hay que dejar hablar y escuchar con atención a la persona que tenemos enfrente, a menudo revelan qué tipo de trabajadores son realmente.

4. Haz buenas preguntas
Puede parecer obvio, pero con “buenas preguntas” nos referimos a preguntas más abiertas, no las típicas cerradas y fáciles de contestar (evita las que se respondan con “sí” o “no”). Haz preguntas que le permitan explicar libremente qué espera, cómo ha sido su experiencia en otros empleos y como dice el punto 3, ¡deja hablar! Este tipo de preguntas nos dan muchísima información y tienes que estar atento.

5. Confía relativamente en el instinto
Hay personas que nada más verlas nos dan buenas o malas vibraciones. Pero prejuzgar a alguien no es bueno, aunque muchas veces acabemos teniendo razón sobre lo que decía nuestro instinto. Fíate relativamente de estas señales, aunque todos somos humanos y podemos equivocarnos.