1. Silencios incómodos: el 95% de las veces el entrevistado empieza a hablar para evitar ese silencio incómodo. Esa es la mejor oportunidad para hablar de tus virtudes. 

2. Preguntas abiertas: cuando te plantean una situación concreta para que des tu punto de vista, debes demostrar tu habilidad para hacerle frente de forma rápida y decidida. La mejor forma es aportando datos de tu experiencia en el pasado, pero debes contarlas sólo si fuiste tú quien resolvió el problema, de otra forma podrían entender que lo provocaste.



3. Opinión sobre tu jefe anterior: en realidad lo que más les interesa es tu honestidad. El hecho de que te lleves bien o mal con tu antiguo jefe depende de muchos factores, pero lo importante es transmitir sinceridad.



4. “Siempre” y “nunca”: los trabajadores menos productivos emplean las palabras “siempre” y “nunca” en un 100% de los casos para encubrir una falsa seguridad.



5. Uso de pronombres, adverbios, tiempos verbales y frases activas: los trabajadores menos productivos no suelen contestar en primera persona, lo hacen en segunda y en tercera. También utilizan más calificativos para adornar sus respuestas debido a la inseguridad que sienten al pensar que la explicación no ha sido suficientemente buena. A la hora de usar los tiempos verbales prefieren el presente y el futuro, mientras que los de mayor productividad utilizan el pasado. Por último hacen uso de la voz pasiva para parecer más inteligentes, a pesar de resultar mucho más incómoda.