Hacerle una crítica a una persona con el fin de que mejore es incómodo. Nunca es divertido hablar de aspectos que puedan ofender y con mucha frecuencia la gente simplemente se calla por miedo a crear un nivel de incomodidad en el ambiente. Lamentablemente, si las personas no comparten estas sugerencias, se pierden muchas oportunidades de mejorar y de ser mejores. Es por eso que la responsabilidad recae sobre los hombros de la persona que está pidiendo aportes para crear un ambiente que permita a las personas sentirse cómodas a la hora de compartir información.

Pero la crítica siempre es difícil, especialmente si necesitas valorar un trabajo en el que sabes que se han dedicado muchas hora y esfuerzo. Antes de siquiera pedir una valoración, hay que saber dar un paso emocional atrás y estar abiertos a escuchar todo lo que nos quieran contar.

El escritor estadounidense Ken Blanchard dijo: “La retroalimentación es el desayuno de los campeones”. Así que si quieres disfrutar de unas buenas tortitas y huevos, invita a la gente a la mesa y crea un ambiente que te permita compartir y disfrutar realmente de la comida.