*Esta es una adaptación del artículo ‘The 80/20 Rule And How It Can Change Your Life‘, escrito por el colaborador Kevin Kruse para Forbes USA.

El hombre tras el concepto
Vilfredo Federico Damaso Pareto nació en Italia en 1848 y se convertiría después en un importante economista y filósofo. La leyenda cuenta que un día él notó que el 20% de las plantas de guisantes de su jardín generaban el 80% de las vainas de guisantes en buen estado. Aquella observación le hizo pensar acerca de la distribución desigual. Pensó en la riqueza y descubrió que el 80% de la tierra en Italia era propiedad de tan sólo el 20% de la población. Continuó con el estudio de diferentes industrias y se encontró con que el 80% de la producción, generalmente, proviene del tan sólo el 20% de las empresas. Su conclusión fue la siguiente: “el 80% de los resultados vendrá sólo del 20% de la acción“.

La regla del 80/20 o Principio de Pareto
Esta “verdad universal” sobre el desequilibrio de las entradas y salidas es lo que se conoce como el principio de Pareto o la regla del 80/20. A pesar de que no siempre viene a ser una relación exactamente del 80/20, este desequilibrio se ve a menudo en varios casos de negocio:

“El 20% de los representantes de ventas generan el 80% de las ventas totales”.
“El 20% de los clientes representan el 80% de las ganancias totales”.
“El 20% de los errores de software más reportados causan el 80% de los incidentes de software”.
“El 20% de los pacientes representan el 80% del gasto sanitario”.

En una lectura más personal del Principio de Pareto, podría relacionarse la regla del 80/20 con los hábitos inintencionados. Por ejemplo, tienes 5 trajes increíbles y el 80% de las veces te pones el mismo porque te gusta mucho como te queda. O, por ejemplo, tienes 15 estancias diferentes en casa pero pasas el 80% del tiempo en tan sólo dos de ellas.

Lo mismo pasa, por ejemplo, con los smartphone: utilizamos con mayor frecuencia unas pocas aplicaciones que son las que ponemos en la pantalla de inicio y que ocupan el 80% del uso que hacemos de nuestro teléfono. El Principio de Pareto puede aplicarse incluso a las relaciones personales: de todas las personas que conocemos, pasamos el 80% del tiempo con las mismas, que son aproximadamente el 20% del total.

¿Cómo aplicamos el Principio de Pareto para ganar más tiempo en nuestra vida?
¿Eres ejecutivo? Si la respuesta es un sí, estarás acostumbrado a enfrentarte a la limitación continua de recursos. No sólo por el tiempo, sino probablemente también por el tamaño de tu equipo. Pues bien, en lugar de tratar de hacer lo imposible, desde el enfoque de Pareto, prioriza qué proyectos son los importantes. ¿Cuáles son los objetivos más destacables de tu organización y qué tareas específicas se necesitan para conseguirlos? Céntrate en ellas y delega si hace falta.

¿Eres freelance? Para ti sería conveniente seleccionar y priorizar aquellos proyectos más interesantes y por los que más paguen los clientes. No cojas todo indiscriminadamente. El exceso de diversificación puede producir un desgaste innecesario. Céntrate en aquello que te da más dinero y en fortalecer la relación a largo plazo con esos clientes.

¿Eres emprendedor? Seguro que conoces la tentación de probar cosas nuevas constantemente. No hay nada inherentemente malo en ello, pero a veces puede apartarte demasiado de los objetivos verdaderamente importantes. Si estás tratando de hacer que tu negocio crezca, un enfoque a través de la regla del 80/20 te vendría muy bien. Ocuparías el 80% del tiempo en tus objetivos a largo plazo y el 20% a innovar y cazar nuevas oportunidades.

No importa cual sea tu situación, lo importante es recordar que sólo hay 60 minutos en una hora, 24 horas en un día y 7 días a la semana y que Pareto puede ayudarte a ver que esto como algo positivo, y a organizarte para no acumular una lista interminable de tareas pendientes.