Pueden ser factores, pero según The New York Times a esto habría que unirle un par de factores: uno decisivo es el hecho de que no entienden el propósito de la empresa o se identifican con él, a lo que hay que sumarle que actualmente no buscan ser maravillados por la oferta, sino inspirados y motivados.

Se busca aprender, contar sobre la empresa y crecer, no solo el factor económico parece ser decisivo entre profesionales. La belleza de la marca como una herramienta radica en la simplicidad de la misma. Las empresas serias comenzarán contando el porqué de su empresa, la causa o creencia de la compañía y finalmente cómo se trabaja y para qué. El orden inverso sería el incorrecto.

Comenzando con el “porqué” en lugar del “qué” se conectará con los empleados en un nivel mucho más profundo para así atraer nuevos reclutas y disminuir la fuga de talentos. Después de todo, la gente no son los widgets a través de un sistema.
Son criaturas emocionales, creativas y autónomas que sienten y piensan –y esperan ver lo mismo en la empresa en la que trabajan-.

Un estudio de Universum subrayó que: “contar historias es fundamental: los empleados quieren aprender acerca de los trabajadores que encarnan los valores de la organización.”

Al fin y al cabo la gente no compra lo que haces, compran el por qué lo haces.

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