Si esta situación te ha ocurrido, no te preocupes, es mucho más común de lo que parece. En incontables momentos tenemos la sensación de que podemos aspirar a algo mejor, infravalorando nuestro puesto actual, por lo que podemos equivocarnos eligiendo una oferta que parece hecha a nuestra medida. Los dos principales motores para cometer este error son el dinero y el estatus del nuevo puesto de trabajo. En ambas situaciones tendemos a pensar que al tener un puesto mejor o un salario más alto, podremos vivir de una manera diferente nuestro día a día.

Sin embargo, curiosamente, los trabajadores tendemos a percatarnos de que hemos cometido un error cuando ni el salario ni el puesto de trabajo son capaces de llenar todos los huecos producidos por agentes secundarios, tales como las condiciones laborales, los horarios o nuestros nuevos compañeros.

En cuanto a los posibles factores que llevan a esta situación, Anna Sidana, fundadora y CEO de One Million Lights, aclara que “quizás no hicieron las preguntas correctas en la entrevista o durante el proceso de selección – o no habían investigado sobre la compañía o el puesto de trabajo antes de hacer el cambio”. A esto tenemos que añadir el concepto que nosotros recreamos en nuestra mente sobre el nuevo trabajo. “También es posible que no fueran conscientes de sus propias habilidades y se sobrevaloraron para un puesto para el que no estaban preparados”, añade Sidana.

Sea como sea, ahora nos encontramos en la situación de qué hacer si tenemos el sentimiento que nuestro nuevo puesto de trabajo no nos satisface realmente. En primer lugar, tenemos que ser conscientes que los primeros días (y semanas) en un nuevo empleo siempre son duros, por lo que antes de volver a tomar otra decisión precipitada, tenemos que darnos un tiempo para ver cómo evoluciona.

Otro consejo importante es que valores por qué dejaste tu antiguo trabajo. Cuando nos encontramos en una situación mala, no somos tan realistas a la hora de valorar lo que tenemos. Por ello, te aconsejamos que valores qué te hizo abandonar tu anterior empleo y qué es lo que no te gusta exactamente de tu nuevo puesto de trabajo. Si crees que lo que no te gusta en la actualidad puede solucionarse hablando con tu jefe o con tus compañeros de trabajo, ¡adelante! Muchos de los problemas que encontramos en nuestra rutina son fáciles de solucionar simplemente compartiéndolos con el resto de empleados.

En caso de que sigas descontento con tu situación actual, la mejor solución es que empieces a valorar volver a tu antiguo trabajo. Antes que nada, ponte en contacto con tu anterior empresa para saber si existe la posibilidad de volver ya que en muchos puestos de trabajo tienen cláusulas especiales para facilitar la vuelta al trabajo de antiguos empleados. De esta manera también te aseguras de si el puesto ya esta ocupado y valorar otras posibilidades.

No obstante, durante todo el proceso lo mejor que puedes hacer es tomártelo con calma ya que así podrás evitar volver a tomar otra decisión precipitada. Y sobre todo, según afirma Dr. Katharine Brooks, director ejecutivo de la oficina de desarrollo personal y profesional de la Wake Forest University, “hay que terminar bien con ambas empresas ya que nunca sabes cuándo vas a necesitar volver a alguna de ellas”.